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La política y sus escenarios

Francisco Leal Buitrago

13 de mayo de 2021 - 10:00 p. m.

La política es inherente a las relaciones sociales públicas, pues implica desigualdad de poderes: los individuos y las organizaciones a las que pertenecen cuentan con mayor o menor poder frente sus contrapartes. En tal sentido, la utópica teoría ideológica de abolir tales diferencias pudo comprobarse en el siglo pasado mediante el fracaso de la Unión Soviética (1991).

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En el contexto del mundo occidental, la actual edad contemporánea comenzó con la Revolución Francesa (1789-1799), que dio origen a la formación de los Estados modernos. Estos se caracterizan por una distribución territorial de poderes (naciones relativamente autónomas), supremacía de la ley sobre bases constitucionales (legalidad), separación equilibrada de poderes nacionales y varios factores más, derivados de los anteriores. Las diferencias entre Estados son innumerables y son explicadas en teorías específicas, como las de Primer y Tercer Mundo, y desarrollo y subdesarrollo.

En cuanto a los países subdesarrollos (industrialización tardía dependiente del Primer Mundo), la región latinoamericana y caribeña presenta gran diversidad entre sus Estados. En términos políticos, esta diversidad depende de factores como tamaño y estructura territorial, organización política y liderazgos (democrático, caudillista, populista), todo ello incorporado en el marco del régimen (democracia, dictadura…). Sus posibilidades analíticas son amplias, lo que implica generalidades y especificidades, según lo que se pretenda.

Como puede apreciarse en este breve y esquemático desglose conceptual de la política, su entorno es extenso, más aún si se tienen en cuenta concepciones teóricas, que dependen de visiones “objetivas” de la realidad que circunda las relaciones de poder. Pero el estudio científico de la política no es caprichoso. Como toda ciencia, tiene que ajustarse a normas establecidas mediante métodos de estudio e investigación, que varían según orientaciones ideológicas.

Habría que ver también qué implica la política en la práctica. Sus variaciones —legales e ilegales— son diversas y de ellas se derivan análisis apoyados en conocimientos científicos que pueden o no incidir en las relaciones sociales circundantes, de acuerdo con fortalezas institucionales y liderazgos en que se apoyan las prácticas políticas.

En la actualidad, la opinión pública y sus manifestaciones son cada vez más poderosas, sobre la base del crecimiento y la diversidad de medios de comunicación. La visión que perciben sectores sociales, grupos e individuos es más o menos maleable de acuerdo con los niveles educativos y su calidad. De ahí dependen las vulnerabilidades de las democracias, imposibles de corregir en corto tiempo. Entre mayor vulnerabilidad, más espacio de acción tienen los liderazgos populistas, caudillistas y autocráticos, así como las fake news.

Como lo estamos viviendo, Colombia ostenta grandes debilidades políticas debido a las desigualdades sociales, la extrema pobreza y marginalidad social de extensos sectores de la población, además de deficiencias educativas en instituciones públicas y privadas, incapacidad del Estado de controlar legítimamente más de la mitad del territorio nacional, y corrupción en entidades públicas y privadas. A esto se agrega el efecto sicológico de la pandemia en la población durante más de un año.

Ante este trágico panorama, la incompetencia política del Gobierno nacional sirvió de detonante del explosivo e inédito panorama del país.

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