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10 Apr 2022 - 5:30 a. m.

Militares

Dados los problemas del país, los militares han estado en el primer plano noticioso, más en lo negativo que en lo positivo. Buena parte de esta situación es producto de políticas o ausencia de ellas. En cuanto a lo primero, la tradición ubicó la función de las Fuerzas Militares en la defensa de fronteras hacia afuera, lo que llevó a una organización propia de guerras con vecinos, ausentes durante mucho tiempo. Por eso hay armamentos costosos e innecesarios, un “pie de fuerza” exagerado y una complejidad organizacional propia de esas confrontaciones, además de problemas por el uso militar en conflictos y tareas internas. Por eso es indispensable una reorganización militar adecuada a estas tareas, así haya que confrontar el “espíritu de cuerpo” que se opondría a la eliminación de “la grandeza militar”.

La inconveniencia de una organización compleja ha generado errores y búsqueda de competencia con ejércitos de la región y otras latitudes, como los esfuerzos políticos por integrar el país a la OTAN, mediante relaciones que confirman la subordinación a Estados Unidos. A estos problemas se suma la ausencia de políticas necesarias. El país ha carecido de una ley de seguridad y defensa para evitar improvisaciones en el empleo de unidades militares; falta percibir adecuadamente el uso militar en situaciones innecesarias, producto de la ignorancia de ministros de Defensa; es frecuente “seleccionar” altos mandos por amistades, “palancas” e incluso corruptelas. Acá cabe mencionar la captación ideológica de los militares durante los gobiernos de Uribe, incluso con apoyos al paramilitarismo y delitos como los “falsos positivos”.

La necesaria reorganización militar debe adecuar la fuerza a tareas internas, especialmente las relacionadas con el “orden público”, es decir, la lucha contra guerrillas y disidencias, bandas criminales (Bacrim) y grupos armados organizados (GAO), en su mayoría vinculados con el narcotráfico. En este contexto, la articulación militar con la Policía Nacional es fundamental para definir tareas correspondientes a cada fuerza o a su combinación. La eliminación de unidades de artillería y caballería mecanizada es indispensable, excepto en ciertos territorios con necesidades excepcionales, además de suprimir buena parte de las unidades de infantería y articular las que queden con una Policía Nacional ampliada, debido a la complejidad territorial del país.

A causa de esta complejidad se requiere la Infantería de Marina, en especial en la Amazonia y la Orinoquia. También, la Armada Nacional por el tamaño de los mares territoriales, en particular en el Caribe, y por los errores diplomáticos en lo concerniente al archipiélago de San Andrés y Providencia. Además, es indispensable la Fuerza Aérea para el transporte, así como unas pocas unidades de combate para mantener la tradición.

Lo planteado corresponde a tareas necesarias en un país con muchos problemas, comenzando por la fragilidad histórica de sus formaciones nacional y estatal.

Ojalá el próximo gobierno asuma un liderazgo funcional al respecto, que los anteriores no han sido capaces.

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