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16 Jan 2022 - 5:30 a. m.

Turismo: ¿un rescate económico de Colombia?

Son diversos los problemas económicos en la historia reciente del país: desde el decrecimiento industrial hasta la búsqueda de productos primarios para exportar. Pero, en parte por el errático y derrochador manejo del Gobierno nacional, lo que ha crecido ha sido la deuda externa total (52,3 % del PIB), que ha contribuido a la devaluación del peso. Por su parte, el déficit externo alcanzó el 4,4 % del PIB. Excepciones tributarias y subsidios para ricachones, y reducido pago de impuestos para grandes empresas y latifundios ha sido la constante. Las desigualdades sociales, la pobreza y la concentración del ingreso han aumentado. Con esta situación y dadas las características geográficas excepcionales del país, una solución podría ser la ubicación del turismo como actividad destacada a nivel nacional.

Entre las características sobresalientes, Colombia es el país más regionalizado y diverso de América Latina en términos relativos (tamaño de territorio, población y economía); cuenta con el mayor número de fuentes hídricas dispersas y gran biodiversidad; sus numerosas regiones y subregiones son autosuficientes, lo que posibilitó la extensa “colonización antioqueña” apoyada en el cultivo del café arábigo (2ª. mitad del siglo XIX y 1ª. del XX); posee cinco grandes ciudades regionales y numerosas medianas en subregiones; la frágil formación nacional y estatal facilitó sostener una democracia, aunque endeble, con violencias y pocas “dictablandas”.

Con tales atributos, diseñar un turismo nacional robusto, administrado por el Estado, además de facilitar la solución de problemas económicos, daría pie para disminuir problemas sociales como desempleo, desigualdades y pobreza, además de fortalecer la formación nacional y del Estado, ocupar legítimamente territorios abandonados, reducir violencias y proyectar el país a nivel global.

Un ministerio de turismo, con fortaleza similar al del Interior, facilitaría una mutua articulación a través de gobernaciones y alcaldías, mediante dependencias turísticas para administrar grupos privados de guías para orientar visitas —con protección de la naturaleza— a sitios emblemáticos. Esta idea general podría desarrollarse y concretarse con una organización turística a nivel nacional. Por su parte, la Policía Nacional —ampliada— podría contar con una subdirección de turismo, con dependencias que ocuparan territorios turísticos seleccionados.

Lugares maravillosos, como Caño Cristales, Islas del Río Caquetá, Paisajes Campestres de Nariño, Salinas de Manaure, Ensenada de Utría, Cabo Marzo, Valle del Cauca, ensenadas que rodean el norte de la Sierra Nevada, Represa de Betania, Esteros de los Llanos Orientales, Golfo de Urabá, Río Amazonas, Barichara, Cartagena, Santa Marta y muchos otros los apoyaría el nuevo ministerio para visitas de turistas, en especial del exterior. Además, el Ministerio de Relaciones Exteriores sería la base para agencias de turismo en países, particularmente del primer mundo.

¿Valdría la pena que esta idea la concretaran candidatos presidenciales con opción?

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