Colombia inicia un nuevo ciclo electoral en un contexto marcado por profundas tensiones sociales, políticas e institucionales. En marzo se renovará el Congreso de la República y, posteriormente, se elegirá al próximo presidente del país.
Votar no debería ser un acto de fe ni de simpatía. Es una decisión sobre el rumbo de problemas concretos que afectan la vida cotidiana de millones de personas. En Colombia, hoy más que nunca, hay tres asuntos centrales que no pueden quedar por fuera del debate electoral.
Seguridad: el agravamiento de la crisis humanitaria
La seguridad en Colombia atraviesa una crisis humanitaria. Según el Comité Internacional de la Cruz Roja, 2025 cerró como el año con las peores consecuencias humanitarias de la última década.
El desplazamiento forzado se disparó: en solo cinco meses, 58.160 personas fueron desplazadas de manera masiva, especialmente en regiones donde el control armado se ha intensificado. A esto se suman fenómenos menos visibles —como la desaparición de civiles y el reclutamiento de menores— que continúan profundizando la crisis.
Este deterioro también se refleja en el retorno de violencias que parecían superadas. En 2025 el país volvió a registrar tomas armadas, crisis humanitarias de gran escala y atentados contra líderes políticos. El ataque contra el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay reincorporó en el debate público una palabra que Colombia creía superada: magnicidio, y alteró el inicio mismo de la contienda electoral.
Salud: el precio de un sistema desfinanciado
La salud en Colombia atraviesa una crisis profunda sin precedentes. Según La Silla Vacía, las tutelas en salud aumentaron un 16 % y las quejas crecieron un 79 % entre 2022 y 2025. Incluso, conseguir una cita médica terminó siendo más difícil que durante la pandemia.
De acuerdo con la Federación Colombiana de Enfermedades Raras, en 2025 murieron 2.436 personas por barreras en el acceso a la atención en salud. Solo en la Nueva EPS se registraron 536 fallecimientos, lo que evidencia el carácter sistémico de la crisis.
El trasfondo es la desfinanciación del sistema. La suficiencia de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) viene disminuyendo desde 2021, y el ajuste aprobado para 2026 fue insuficiente para cubrir los costos reales de la atención. En ese contexto, los servicios comenzaron a desaparecer; según la Unión de IPS de Colombia, solo en el primer semestre de 2025 se cerraron 6.084 servicios de salud, más de mil de ellos de manera definitiva, en medio de una deuda que supera los 24 billones de pesos.
Política exterior: el riesgo del aislamiento
La política exterior colombiana enfrenta un escenario especialmente delicado. Hacia 2026 el país combina tensiones con su principal socio comercial, relaciones fronterizas inestables y un riesgo creciente de aislamiento en un contexto internacional cada vez más polarizado, como lo ha advertido La República.
La relación con Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más sensibles, marcada por diferencias políticas y por hechos de alto impacto, como la descertificación en la lucha contra las drogas y la inclusión de funcionarios colombianos en listas restrictivas del sistema financiero internacional. Estas decisiones han tenido efectos concretos, como la reducción de la cooperación internacional en programas de seguridad, lucha contra el narcotráfico y políticas sociales, tras el retiro de apoyos de USAID.
Asimismo, la ambigüedad diplomática ha tenido costos. La cercanía del Gobierno con el régimen de Nicolás Maduro y la falta de una posición clara frente a propuestas como la articulación de fuerzas militares han generado inquietudes en la región y debilitado la credibilidad internacional de Colombia ante sus socios estratégicos.
La seguridad, la salud y la política exterior ya muestran un deterioro concreto y medible. En este escenario, el voto debería centrarse en quién ofrece diagnósticos claros, propuestas viables y capacidad real de gestión para enfrentar estos problemas, y no en afinidades personales ni en discursos coyunturales.
Estos tres frentes serán determinantes para Colombia en 2026: el voto definirá si logran corregir su rumbo o si se profundiza su deterioro.