
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Las fórmulas vicepresidenciales marcan la ruta hacia la primera vuelta. Más allá del simbolismo, revelan la estrategia de una campaña: qué electores busca conquistar y qué mensaje quiere transmitir.
Para este ejercicio les pregunté a dos jóvenes con miradas políticas distintas —Sebastián Zamudio, consultor político, y Emilio Vélez, consejero local de juventud— cómo leen las fórmulas anunciadas hasta ahora, y añadí mi propia interpretación.
Iván Cepeda – Aida Quilcué
La fórmula responde a una lógica clara: consolidar el electorado propio más que expandirlo.
Para Zamudio, se trata de una jugada para recomponer relaciones con bases indígenas y campesinas que fueron clave en 2022. Quilcué, dice, llega a “reparar una fractura interna”.
Vélez es más escéptico: reconoce el valor simbólico de una vicepresidenta indígena, pero cree que ese simbolismo no necesariamente se traduce en votos.
Desde mi perspectiva, la fórmula refuerza el núcleo duro del Pacto Histórico, pero difícilmente ampliará su electorado en una elección en la que conquistar nuevos votantes será determinante.
Abelardo de la Espriella – José Manuel Restrepo
La fórmula apuesta por algo distinto: credibilidad.
Según Zamudio, Restrepo responde a la percepción de una campaña con “alta energía y bajo rigor”, aportando un perfil técnico que eleva el umbral de seriedad ante votantes de clase media.
Vélez advierte que ese mismo perfil puede ser una debilidad: Restrepo es poco conocido fuera de los círculos políticos.
Desde mi lectura, la apuesta busca moderar la imagen de De la Espriella y evitar fugas de votos dentro de su propio espectro político. El reto será convertir ese perfil técnico en capital electoral.
Sergio Fajardo – Edna Bonilla
La fórmula refuerza una narrativa conocida: la educación.
Zamudio cree que varias campañas están escogiendo fórmulas que consoliden su electorado en lugar de ampliarlo. Para que una tercería sea competitiva, dice, necesitaría tender puentes entre centroizquierda y centroderecha.
Vélez coincide: Bonilla refuerza la narrativa educativa de Fajardo, pero difícilmente le sumará nuevos votos.
Desde mi perspectiva, la fórmula no es un error estratégico, pero tampoco altera el panorama electoral. Más bien reafirma una narrativa que hoy parece insuficiente para recuperar impulso.
Roy Barreras – Martha Lucía Zamora
En el caso de Roy, las lecturas son más críticas.
Zamudio incluye esta fórmula dentro de un patrón de vicepresidencias que consolidan bases existentes sin alterar el tablero electoral.
Vélez cree que el manejo del anuncio debilitó la campaña y dejó dudas sobre su competitividad.
Desde mi lectura, la dupla no cambia el difícil momento político que enfrenta Barreras tras la consulta. Zamora tiene trayectoria institucional, pero el mensaje de la fórmula sigue siendo difuso.
Paloma Valencia– Juan Daniel Oviedo
La fórmula aparece como una de las apuestas más interesantes del tablero.
Zamudio cree que es la única fórmula claramente diseñada para competir por un lugar en la segunda vuelta, pues Oviedo resulta creíble para votantes moderados de centroizquierda y centroderecha.
Vélez reconoce que la decisión fue sorpresiva y generó entusiasmo inicial, aunque advierte que el reto será sostener ese impulso.
Desde mi punto de vista, es una de las jugadas más acertadas hasta ahora: Oviedo fue una de las sorpresas de la Gran Consulta y puede atraer votantes moderados y jóvenes que no necesariamente se identifican con el Centro Democrático.
Claudia López – Leonardo Huerta
La fórmula aparece como una apuesta más simbólica que electoral.
Para Sebastián Zamudio, la fórmula construye un escenario ciudadano llamativo, pero difícilmente se traduce en crecimiento electoral, pues compite por el mismo electorado de Sergio Fajardo.
Emilio Vélez lo interpreta como un gesto de lealtad dentro de la campaña, cuyo impacto dependerá de cómo evolucionen las mediciones.
Desde mi perspectiva, la decisión refleja el momento político de López tras la consulta: Huerta es una figura poco conocida a nivel nacional, lo que limita su capacidad de aportar crecimiento electoral.
Lo que revelan las fórmulas
En el fondo, las fórmulas vicepresidenciales funcionan como una radiografía de cada campaña. Algunas buscan ampliar su electorado; otras se limitan a consolidarlo. La pregunta es cuál de esas apuestas logrará realmente mover el tablero.
Escuchar cómo las leen distintos jóvenes también revela qué nos convence, qué nos genera dudas y qué tipo de liderazgo esperamos ver en esta elección. Porque, al final, las fórmulas vicepresidenciales no solo completan una candidatura: revelan la estrategia real de cada campaña.
