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Un gabinete para no aceptar la derrota

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Gabriela Alonso Jaramillo
10 de agosto de 2026 - 05:05 a. m.
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El Pacto Histórico no está preparado para conformar un gabinete en la sombra. Antes debe demostrar que sabe aceptar la derrota y ejercer una oposición responsable.

Mientras Abelardo de la Espriella se preparaba para tomar posesión como presidente de Colombia, Iván Cepeda y el Pacto Histórico anunciaron la creación del “Gabinete por la Vida”, con voceros en salud, educación, economía y seguridad. Según Cepeda, hará seguimiento al Gobierno, presentará alternativas y ejercerá oposición durante cuatro años.

¿Pueden hacerlo? Por supuesto. La oposición puede organizarse, fiscalizar al Gobierno y construir una alternativa. El problema no es la existencia del gabinete, sino el propósito que lo acompaña y la capacidad del Pacto Histórico para utilizarlo con responsabilidad.

El principal referente de esta figura se encuentra en el Reino Unido. Allí, integrantes de la principal fuerza de oposición vigilan la gestión de los ministerios, cuestionan sus decisiones, formulan políticas alternativas y se preparan para gobernar. No pretenden reemplazar al Ejecutivo elegido ni disputar su autoridad. La oposición acepta su derrota, respeta las reglas democráticas y reconoce la legitimidad del ganador.

Por eso se conoce como “la más leal oposición”. Su lealtad es con las instituciones, no con el Gobierno.

El Pacto Histórico, en cambio, parece demostrar mayor lealtad a Gustavo Petro, a su relato y a su proyecto político que a los principios de la alternancia democrática. Su prioridad parece ser preservar el liderazgo de Petro y sostener que cualquier resultado contrario a sus intereses carece de legitimidad. Actúa como un sector subordinado a su caudillo.

Colombia también tiene un antecedente. Durante el gobierno de Virgilio Barco, el Partido Conservador conformó un gabinete en la sombra, luego de que el presidente pusiera fin al esquema de participación bipartidista heredado del Frente Nacional. Sin embargo, en nuestro sistema presidencial, este gabinete no tiene facultades adicionales a las que ya ejercen los congresistas. Es una estructura política y simbólica cuyo valor depende del uso que se le dé.

Ese es el problema del Gabinete por la Vida. Iván Cepeda se negó a reconocer la legitimidad política del presidente elegido, se ausentó de su posesión e hizo un llamado a la desobediencia civil. En ese contexto, la figura queda desvirtuada y termina reflejando la resistencia del Pacto Histórico a asumir la pérdida del poder tras su derrota electoral del 21 de junio.

Lo que hoy hace el Pacto Histórico no solo resulta políticamente inconsistente, sino también preocupante. Al conformar un gabinete paralelo mientras desconoce al Gobierno elegido, demuestra que la decisión de los colombianos solo le merece respeto cuando lo favorece.

La contradicción es absoluta, porque proviene de un sector que acaba de gobernar y que no ha hecho una autocrítica mínima sobre las razones por las que el país decidió elegir un proyecto completamente opuesto al suyo. El gobierno de Gustavo Petro tuvo 65 ministros y 134 viceministros en cuatro años. Hubo baja ejecución en varias entidades, funcionarios sin la preparación necesaria y constantes disputas internas. Quienes no fueron capaces de mantener un gabinete estable cuando gobernaban, ahora conforman uno paralelo para decirle al nuevo Gobierno cómo debe hacerlo.

El Pacto Histórico tiene el derecho y el deber de hacer oposición. Cuenta con una base electoral importante y representa a millones de colombianos, pero debe hacerlo con responsabilidad democrática. Eso implica reconocer el resultado electoral, abandonar las insinuaciones de fraude que no han sido demostradas, respetar la legitimidad del Gobierno elegido y construir alternativas serias frente a los problemas del país.

El Gabinete por la Vida podría servir para cumplir ese propósito. Sin embargo, mientras sus dirigentes continúen cuestionando la legitimidad del ganador y eviten examinar las razones de su derrota, no puede presentarse como una propuesta responsable.

El Pacto Histórico no necesita simular que todavía gobierna. Por un mínimo de respeto hacia los millones de colombianos que votaron por este proyecto y por la dignidad que tanto reivindican, debería dejar de prolongar su resistencia a aceptar el resultado electoral y dedicarse a ejercer una oposición seria.

Gabriela Alonso Jaramillo

Por Gabriela Alonso Jaramillo

Estudiante de Gobierno y Asuntos Públicos y de Ciencia Política en la Universidad de los Andes. Máster en Comunicación Política del Centro Europeo de Postgrados. Creadora de contenido, reconocida por Cifras & Conceptos como líder nativa digital y ganadora del Youth Leadership Award de los Napolitan Victory Awards.
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Lismario Duque Ramirez(26872)11 de agosto de 2026 - 02:07 a. m.
Empecemos por aceptar que la registraduria no le hizo caso al concejo de estado, de crear un software del estado y para el estado, si lo hubiera hecho otro gallo cantaria.
Carlos Federico Uribe Aramburo(ar680)11 de agosto de 2026 - 12:40 a. m.
Lo relevante no es informar sobre lo que hace la oposición, sino lo que anuncia y hace el nuevo gobierno, esa es la verdadera labor del periodismo
Germán Cifuentes(4040)10 de agosto de 2026 - 08:34 p. m.
En la izquierda Petrista no conocen la palabra autocrítica, cuando ya no tengan el presupuesto para financiar a sus cepedas de turno, el Pacto Histórico quedará reducido a una fuerza irrelevante. Cepeda demostró que no es un dirigente de verdad, lo que Petro hizo cuando salió a la plaza pública sin que Cepeda reaccionara, lo mostró como el subalterno del Jefe de Jefes, como lo llamó Juliana Guerrero. Para Cepeda la corrupción fue solo una «Fake» de los malvados y siniestros opositores.
Germán Cifuentes(4040)10 de agosto de 2026 - 08:27 p. m.
Gracias, Gabriela. Todos, desde Petro pasando por sus ministros y sus representantes en el congreso, fueron absolutamente nefastos. El señor Petro nos mostró que la izquierda, no toda pero sí la gran mayoría, es absolutamente nefasta. El culto a la personalidad de la era Estalinista no ha sido superado y la izquierda sigue reverenciando a cualquier personaje que medio grite más que los demás sin importar las barbaridades e incoherencias como es el caso de Petro.
  • Bukaros(25772)11 de agosto de 2026 - 08:42 p. m.
    Y ese que esta ahi que, con este palmares unico; El exalcalde de Bucaramanga, Jaime Andrés Beltrán, asumió como el nuevo Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio, enfrentando una investigación formal por la presunta desaparición y robo de más de 70 toneladas de chatarra, postes y luminarias del alumbrado público valuadas entre 23.000 y 40.000 millones de pesos
Olegario (51538)10 de agosto de 2026 - 07:14 p. m.
La lectura de la columna de la muy juiciosa analista Gabriela Alfonso es como echarles flores a los marranos... petristas. Gente más sectaria, radical y fundamentalista, falta de un mínimo de autocrítica. No es sino que les descubran los pies de barro a su sensei para que comiencen a atacar con saña al mensajero. Salimos de las gurrupletas uribistas con su fanatismo a toda prueba y zas! llegaron los petristas a ocupar su lugar. Sin remedio.
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