Una de las noticias más importantes de la semana pasada fue el cambio de nombre del síndrome de ovario poliquístico. El anuncio llamó mi atención principalmente por el enorme impacto que puede tener en la vida de muchas mujeres, particularmente en la de aquellas que no han recibido la atención que necesitan debido a una aproximación médica inadecuada. Con la nueva denominación, «síndrome ovárico metabólico poliendocrino», han vuelto a ser evidentes las distintas formas en que los hispanohablantes pronunciamos algunas palabras. Mientras que en la mayoría de los países decimos «endocrino» (palabra grave o llana), en otros, como México, podemos escuchar «endócrino» (palabra esdrújula). Así, con esa acentuación, lo documenta de hecho el Diccionario de americanismos.
En columnas anteriores me he referido a otras palabras con doble acentuación, como «cardiaco» y «cardíaco». Precisamente en el ámbito médico, hay más casos, por ejemplo, con los sufijos «–copia» y «–plastia». El Diccionario de la lengua española registra «endoscopia», pero también «endoscopía». En cuanto al segundo sufijo, la Fundéu ha explicado que la forma mayoritaria es «–plastia», con diptongo, «pero en algunas zonas de América son normales las formas con “–plastía”, como en “homoplastia”».
El buen uso del español, por su parte, documenta otros casos de doble acentuación, como «omóplato» y «omoplato». Cuéntenme qué otros ejemplos conocen o qué dudas les surgen.