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Antídotos contra el pesimismo

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Gloria Arias Nieto
25 de abril de 2023 - 02:00 a. m.
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El encuentro entre los presidentes Gustavo Petro y Joe Biden nos dio a muchos un segundo aire. Un segundo gran aire. Por unos días dejamos de agarrarnos como feroces humanos -dije humanos, no perros y gatos que han aprendido a convivir armónicamente- por la reforma a la salud, los derroches de fuerza de Mordisco, las presiones de y a los partidos políticos, la inseguridad y tantos otros brujos que nos acechan, y celebramos con alivio que la reunión entre los dos presidentes haya salido tan bien como salió.

Los temas conversados fueron bien escogidos a lado y lado por quienes prepararon y lograron el encuentro, y bien desarrollados por los protagonistas: integración latinoamericana, energías limpias, el apoyo a la paz, la importancia de las democracias, el soporte contra el narcotráfico y la urgencia en el cuidado del medio ambiente -o el ambiente entero, que solo se logrará cuando dejemos de matarnos-. Se trazaron bitácoras positivas, de soporte y estrategia entre dos naciones que ese día dieron ejemplo de respeto mutuo y solidaridad geopolítica, indispensables en un siglo XXI que para nadie ha sido un jardín de rosas. Encuentros como los de la semana pasada son compensaciones de grandes ligas para hacerle frente a una realidad tantas veces hostil o entristecida.

Los presidentes plantearon objetivos que exigen concordia, aproximación a nuevas relaciones humanas y acercamientos regionales; vamos a tener que ser capaces de generar y capitalizar más armonía que animadversión, y lograr que donde haya habido grietas y rupturas, podamos reconstruir confianza. Es preciso entender que no habrá futuro si no hay confianza; y no habrá confianza si no empezamos por desarmar los espíritus personales y colectivos.

Que el diálogo entre Gustavo Petro y Joe Biden haya transcurrido como transcurrió es un triunfo de la diplomacia y de todas las inteligencias y voluntades que se alinearon para que el resultado fuera positivo. Mucho trabajo por delante, muchos planes por desarrollar y mucha fraternidad por tejer. Más que una utopía es un compromiso -en grande- que nos atañe a todos, un objetivo que puede y debe movilizarnos para que las palabras se vuelvan acción, la acción genere resultados y los resultados nos conviertan en un país gestor de paz, con un desarrollo social digno y sostenible. Tiene sentido habitar esta casa grande llamada América. Quizá más que una casa, una causa; un motor, un latido.

La costumbre y las aulas a mala hora nos enseñaron que es el error y no el acierto lo que amerita un titular, pero finalmente somos nosotros quienes escribimos los titulares de nuestra propia vida y de nuestras regiones. No es sano convertirnos en la sociedad del mutuo elogio, pero tampoco en la maraña de la mutua antipatía. Una de las consecuencias y exigencias de vivir en una democracia es que tenemos la opción de quejarnos menos y actuar mejor. Actuar en derecho, en civilidad y en solidaridad puede crear los anticuerpos más eficientes contra el fracaso de una sociedad.

Y también démonos permiso de valorar esas pequeñas grandes noticias que injustamente pasan desapercibidas. Por ejemplo, hace unos días un trino del Ministerio de Defensa anunció la vinculación de 5.400 jóvenes a un laboratorio de convivencia y seguridad, en Sucre. Eso quiere decir que 5.400 muchachos decidieron sintonizarse en modo convivencia, y no en modo apatía ni en modo pandilla y frustración. Esas cosas hay que contarlas, difundirlas y celebrarlas, porque son logros de la vida real y antídotos contra el pesimismo.

Gloria.arias2404@gmail.com

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Patricia(tf440)25 de abril de 2023 - 08:26 p. m.
Respondiendo a quien firma Atenas, la frase que cita no fue escrita por Gandhi. Es una de las tantas falsedades que circulan en internet y que muchos acostumbrados a no investigar o decantar lo que leen, atribuyen al líder hindú. Gandhi no creía en el insulto, ni siquiera en términos de ironía o crítica social". El autor de dicha frase es Aparicio Fernando de Brinkerhoff, quien firmaba bajo el seudónimo de “el Barón de Itararé”, periodista, humorista político y escritor brasileño del siglo XX.
Rosa(57807)25 de abril de 2023 - 07:55 p. m.
Gracias por ver el vaso medio lleno y no medio vacío, cómo es la costumbre! Gracias por instruir en el compromiso por ser mejores, a soñar en la esperanza, a ver la luz a cambio de la oscuridad. Sin desconocer lo que debemos mejorar , pero con compromiso e identidad para lograrlo l
Jorge(18765)25 de abril de 2023 - 02:02 p. m.
Señora Gloria, el cambio comenzó y continúa, lento pero seguro. La mayoría dejamos de creerle a los tramposos, corruptos, etc. Gracias mil.
Atenas(06773)25 de abril de 2023 - 12:03 p. m.
Gloria, tus plegarias al falso mesías son meras ventas de humo, y cómo lo glorificas mientras el país va prendiendo en llamas! Quizá pa vos y los camaradas tuyos fue una bacaniada, perdón bocanada de aire fresco, dices. Mas, aquí en USA, eso no trascendió: lo de la U. de Stanford fue la prueba reina de la traba q’ traía; y pa Biden y su séquito, fue más un exuberante foto con un guerrillo. Bien dijo M. Gandi:” Si hay un idiota en el poder es xq’ quienes lo eligieron están bien representados”.
Manuel(9808)25 de abril de 2023 - 11:53 a. m.
No es cuestión de quejarnos o de alegrarnos; es cuestión de razón; y, esta nos muestra que, cada nueva generación llega con muchas desventajas en relación con la anterior, a un mundo mucho más complejo, en el que, el único aliciente para la juventud es su pasajera facilidad para posicionarse en las vertiginosas tecnologías, que incluso no le dan tiempo de poner los pies en la tierra.
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