Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

“Cuba, digo tu nombre”

Gloria Arias Nieto

17 de febrero de 2026 - 12:05 a. m.

Cuba se está ahogando en la mitrad del mar, y no es hora de silencios cómplices. Somos pueblos hermanos, y si Cuba está en la lista de auxiliadores del terrorismo y es considerada una amenaza para Estados Unidos es, en gran parte, por haberse negado a expulsar a la delegación del ELN cuando se rompieron las conversaciones de paz entre el Gobierno de Colombia y esa guerrilla. Y sí, señor expresidente Iván Duque, procuro no pensar en usted, pero hoy, ¿cómo no hacerlo, si usted es coautor de esta infamia?

PUBLICIDAD

Colombia tiene una deuda de gratitud con el país que ha sido anfitrión y garante de nuestros esfuerzos de paz; por años nos ha abierto las puertas de su casa y en estas lides de remar contra la violencia y contra la corriente, eso no se olvida.

Algunos piensan que ser solidarios con los cubanos implica respaldar su régimen político, pero la solidaridad no tiene color ni partido, no es la expresión de una ideología, sino de un latido del corazón; significa estar vivos, tener conciencia y saber qué hacer con la gratitud. La solidaridad no es un tribunal, es emoción, motor y deber.

Desde 1960 Cuba ha padecido el acoso de Estados Unidos. Ha pasado por el embargo del comercio, congelación de activos, bloqueo a la venta de azúcar, ron y tabaco; prohibidas las ayudas financieras, transacciones económicas, tarjetas de crédito y plataformas de pago. Restricción es el nombre de la tortura, gota a gota, apagón (de luz, de paciencia y aliento); restricción de vuelos y de remesas; de viajes y de insumos médicos; de participación internacional y cooperación educativa y tecnológica. Restricción para abrazar al hermano que se fue. No hay turismo, ni vidrios, ni anestesia, ni festivales, ni un solo barco navegando frente al malecón de La Habana. El hambre es violencia, es injusticia, es un bombardeo sin explosivos estallando todos los días en la cara de la cotidianidad.

Además de haberles cerrado el chorro del petróleo, Estados Unidos amenaza a cualquier economía que pretenda interactuar con los cubanos. El chantaje por delante, los aranceles, el mercado, los auxilios… las riendas en la mano y amplia gama de venganzas para quien intente evitar que la isla se empobrezca hasta el punto de no retorno.

Read more!

Cuba sufre un racionamiento energético de más de 17 horas diarias, con el obvio impacto en salud, educación, conservación de alimentos, trabajo y productividad. La venta de gasolina está fuertemente restringida, incluso para los aviones, que deben modificar sus rutas para abastecerse. Los empleados públicos trabajan cuatro horas, cuatro días a la semana, y las escuelas se convirtieron en una virtualidad con segundero.

Cuba -durante años pionera en salud pública, investigación científica, pediatría y rehabilitación- hoy hospitaliza a los pacientes en sus casas porque sin luz ni energía y con los médicos enfermos, los hospitales solo pueden recibir urgencias. No hay medicamentos, hay escasez de comida y se ha disparado la inseguridad. La esperanza se asfixia como una vela sin oxígeno. El cerco aprieta, ahoga, y mientras usted lee esta columna, en algún lugar de Cuba un bebé prematuro perdió la batalla, porque las incubadoras están apagadas en el corredor del hospital.

Muchos piden que personajes con peso ético y moral, como el papa, se pronuncien y promuevan una conversación entre los dos regímenes; que los países solidarios se movilicen y se despierten los organismos encargados de cuidar la vida, la salud y la infancia. Cuba tiene que recuperarse física y emocionalmente. Urge levantar el cerco y nadie en Latinoamérica debería cruzarse de panes, mientras la isla tiene los sueños atravesados por el hambre.

Read more!
Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.