Publicidad

Pazaporte

El jardín de Maurizio Bonati

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Gloria Arias Nieto
25 de agosto de 2026 - 05:05 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

A las 2:18 a.m., un entrañable amigo me avisó desde el otro lado del mar que Maurizio, un hombre que era pura ternura, sabiduría y solidaridad, había muerto.

Maurizio tenía una sensibilidad redentora y dedicó su vida a la salud materno infantil. Fue maestro, investigador, narrador y constructor de ciencia y humanismo; enamorado de las montañas, del mar y del conocimiento consagrado a la salud, a la equidad y a dar respuestas sociales y efectivas para los más vulnerables.

Llevó consideración y sonrisa a los niños de Bosnia; y fue una voz de inteligencia y de alivio en los pueblos aislados por los cercos de la arbitrariedad; sin pensar en su propia vida salvó la de cientos de pacientes durante la pandemia, y fue (lo será siempre) un abrazo profundo para quienes estuvimos cerca.

Nació en Bérgamo, y murió en su casa de Milán, en su jardín (su amado giardino); con la misma bonhomía que habitó su corazón y sus ojos azules.

Nos conocimos hace 28 años en Bogotá; él venía del Istituto di Ricerche Farmacologiche Mario Negri, de Milán, para ser jurado calificador del Premio Colsubsidio de Investigación en Pediatría.

Maurizio era riguroso con su trabajo, serio y analítico, y cada concepto suyo estaba soportado en argumentos que explicaba con respeto y solidez en cuantos idiomas fuera necesario. Amó a Colombia y el trabajo que hacíamos por una pediatría con proyección social; amó a la Clínica Infantil, y se acercó genuinamente a los niños hospitalizados y a las mamás consentidoras que sabían que ciencia y amor son el mejor dúo para curar; enseñó y acompañó a estudiantes y profesores; comprendió como un ángel la condición humana, y como un sabio, la importancia del conocimiento.

Y cada dos años, Italia y Colombia volvíamos a encontrarnos en la Bienal de Pediatría, y trabajábamos con jurados calificadores de Argentina, Brasil, Austria, Uruguay, México, Inglaterra, Cuba, Francia y Estados Unidos, para analizar y premiar investigaciones de más de 20 países y de cientos de equipos de salud matriculados con el propósito de ganarle la batalla a la desnutrición, a la pobreza y a la enfermedad, y mejorar la calidad de vida de los niños latinoamericanos.

Y un buen día, en una finca llena de magnolios, Maurizio le propuso a Colsubsidio crear una revista de salud por los niños de las Américas; así nació Saludarte, y circuló gratuitamente durante varios años en centros médicos, hospitales y universidades de Colombia y el mundo, porque el conocimiento sirve si trasciende, con generosidad y conciencia social.

Maurizio vivió para llevar salud materno infantil a las regiones atravesadas por la guerra, por la inequidad y la fragilidad. Desde sus escritos y conferencias combatió las dictaduras, las exclusiones y las amenazas de la ignorancia; le dolían todas las violencias, le dolían Cuba y el hambre; Maurizio era un ser de verdad humano.

Tejimos un propósito y media vida; muchas preguntas y algunas respuestas; abrazamos con la emoción de estar vivos, el Caribe y el Mediterráneo, el Amazonas y el Río Grande de la Magdalena. Compartimos el compromiso de hacer más justo el presente y el futuro de los niños, porque los derechos de la infancia no son una opción sino un mandato.

Hoy, desde esta inmensa tristeza por su muerte, desde una infinita gratitud por su vida y la nostalgia anticipada por tantos soles que ya no veremos salir, va mi abrazo de cariño y compañía para su hija Francesca, su adorado Lorenzo y nuestro Amigo (así con mayúscula) Gianni.

Necesito creer que volveremos a encontrarnos, en otra dimensión, donde la paz y su giardino iluminen para siempre su eternidad.

Gloria.arias2404@gmail.com

Conoce más

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.