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Gallón, luz de justicia

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Gloria Arias Nieto
14 de julio de 2026 - 05:05 a. m.
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Hará mucha falta Gustavo Gallón, el jurista colombiano más emblemático en la defensa de los derechos humanos. Trabajó y vivió por la dignidad de los más vulnerados, por una justicia centrada en el humanismo y accesible a las víctimas. Le dio compañía, respaldo y conocimiento a quienes desde los 80 padecieron persecuciones ilegales, y sufrieron actos dictatoriales apalancados por la atroz connivencia entre fuerzas del estado y ejércitos paramilitares.

Era un hombre brillante que irradiaba cultura y calidez; un anfitrión de brazos abiertos y mirada franca; un abogado que  ejerció  el derecho, la docencia y la diplomacia  con un profundo sentido social. Respetado y querido dentro y fuera de Colombia, Gallón no solo fue experto, relator especial y embajador ante las Naciones Unidas. Lo conocí más de cerca hace 4 años, cuando cometió la quijotada de fundar “Pan, Paz y vino”, un tertuliadero-restaurante hecho para dar a conocer los resultados de la Comisión de la Verdad, los pilares y compromisos del acuerdo del 2016, y explorar soluciones pacíficas a nuestros conflictos armados.

Hará mucha falta Gustavo Gallón, y más ahora, cuando llega un gobierno regido por quien calificó de héroe al asesino de Dylan Cruz; alguien que considera a Donald Trump una inspiración, y le dice a Netanyahu que “puede contar con Colombia como un amigo leal y un aliado firme”. La ausencia física de Gustavo Gallon hará aún más difícil la suerte de quienes desde ya han sido sentenciados a persecuciones inmisericordes, porque “la izquierda es una plaga” que siempre tendrá en el nuevo presidente “un enemigo acérrimo”.

Hará falta Gallón para hacerle frente a quienes ven en la diversidad sexual, en la pluralidad de la cultura y en la búsqueda concertada de la paz, no una fortaleza democrática sino una amenaza importada del oscurantismo. Estamos advertidos: se instalará en aulas, calles y decretos una odiosa y tergiversada versión de la religión y del castigo, que nos lanzará en reverso por el túnel del tiempo.

Hará mucha falta Gustavo Gallón, cuando 13 millones de ciudadanos  (por convicción, cansancio, miedo o desespero) eligieron ser manada, y privilegiaron el autoritarismo y el rugido de dogmas arcaicos, y votaron por un gobierno que promete dominar “por la razón o por la fuerza”, aun a costa de endosarle la soberanía de Colombia a una potencia que está ad portas de su propia inviabilidad moral. 

Hará falta Gustavo Gallón, ahora cuando el paramilitarismo vuelva a regir el orden del día, la ética sea otra especie en extinción, se desconozca a las minorías y se ignoren tragedias evidentes como  las pandemias, la pobreza extrema o el calentamiento global. 

Confío en los más de 40 años que pasó Gustavo Gallón formando toda una escuela para la defensa de las víctimas, y sé que sus discípulos no darán su brazo a torcer frente a los atropellos sociales y políticos anunciados con fuegos artificiales, desde un curioso acuario de vidrio blindado.

Confío en que la Comisión Colombiana de Juristas -creada a partir de la seccional Colombia que en 1988 fundó Gallón como parte de la Comisión Andina- no dejará morir su legado. Él, como corresponde a un verdadero maestro, encontrará la manera de responder los mensajes de urgencia que le seguiremos enviando desde el humanismo, desde el dolor de la discriminación y la persecución.

Es rara la muerte… junto a las cenizas, la fotografía de una sonrisa siempre viva. La ausencia y un legado inagotable mezclados para siempre.

Abrazo y solidaridad a su familia, a sus amigos y a todas las víctimas para quienes Gustavo Gallón fue y seguirá siendo, una luz de justicia.

Gloria.arias2404@gmail.com

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