El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Hasta la vejez es un triunfo

Gloria Arias Nieto

10 de marzo de 2026 - 12:00 a. m.

Escribo esta columna el domingo 8 de marzo, Día de la mujer y día de elecciones.

PUBLICIDAD

Me devuelvo a mediados del siglo pasado, Hospital Americano en Neully-Sur-Seine; es abril, abro los ojos en un quirófano enchapado en baldosines; hay mesas de metal y una lámpara de luces redondas y estridentes. Extraño lo único que había sentido hasta entonces: una tranquila flotación en el pequeño mar dulce que ocupaba el útero de mi mamá. Pero bueno, afuera está la primavera, y eso da esperanza

Nací niña porque la suerte o los cromosomas así lo decidieron, pero nadie me preguntó si yo quería ser mujer. Agradezco infinitamente la sentencia que la naturaleza dictó en mi nombre, pero es curioso que una de las decisiones más importantes del ser humano, las tome el azar y no quien debe asumir las consecuencias por el resto de su vida.

Desde siempre me ha emocionado ser mujer, por lo que implica y significa, por la forma de sentir, y –sobre todo– porque si uno así lo decide, tiene el privilegio de darle vida a otras vidas. Nos ha tocado a brazo partido abrirnos camino, construir un lugar y una dignidad que por siglos nos negaron. Nada nos ha resultado fácil, pero cada logro de una es un triunfo de todas.

Así también en cada mujer maltratada, humillada o asesinada, hay un pedacito de cada una de las mujeres del mundo, hay un grito, una fuerza, una mano en alto que en algún momento quiso detener la violencia y se atrevió a no resignarse.

En cada mujer que ha sido víctima de una de las tantas guerras físicas, emocionales, sociales, armadas y psicológicas, en cada mujer que aparece con un tiro en el corazón, con la cara golpeada o el alma rota, hay algo de cada una de nosotras, una micra de piel, un átomo de tristeza, el grito ahogado de una resistencia que no pudo más.

Según la Organización Mundial de la Salud y ONU Mujeres, en el planeta una de cada tres mujeres ha sufrido algún tipo de violencia. 840 millones de mujeres han sido víctimas y cada día el mundo es testigo de más de 130 feminicidios.

Read more!

Aquí no más, en nuestro amado país que lucha contra viento y marea por romper los círculos viciosos de pobreza, inequidad y violencia, el año pasado se cometieron cerca de 900 feminicidios. Eso es una derrota de todos, del país, de maestros y policías, de dioses y antropólogos, de terapeutas y curas, de médicos y jueces, de intelectuales y políticos.

Ser mujer es un riesgo bravo; un riesgo que vale la pena correr, porque si hay alguien con capacidad transformadora, alguien que pueda sembrar afectos donde crecen balas, alguien capaz de pararse una y mil veces luego de una y mil derrotas, ésas somos las mujeres. Y no importa si trabajamos de alfareras o de presidentas, de actrices, soldados o médicas, siempre tenemos la opción de ejercer la vida con sensibilidad y aferrarnos a la esperanza necesaria para luchar por las utopías.

Somos esencialmente valientes, nos la jugamos toda por defender lo que amamos y en lo que creemos; aun cuando viejas, con los huesos débiles somos fuertes, y con una voz que por décadas ha recorrido mares, amores y pueblos, gritamos para que la vida se abra paso; no guardamos silencios cómplices, no le vendemos nuestros sueños al mejor postor ni nos damos por vencidas. Hasta la vejez es un triunfo, si fuimos conscientes de cada instante vivido y de cada encuentro, de cada palabra que sirvió de algo y de cada mano que impidió un disparo. Hasta la vejez es un triunfo si en cada beso lo entregamos todo, si los abrazos nos dan felicidad, si las ausencias nos dejaron tristes y la tristeza nos volvió valientes y logramos salvar –o al menos proteger– una, siquiera una, una sola vida.

Read more!
No ad for you

Gloria.arias2404@gmail.com

Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.