El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

La lógica de la virtud

Gloria Arias Nieto

25 de enero de 2021 - 10:00 p. m.

Cinco parlamentarios del Polo Democrático decidieron donar su aumento salarial (con retroactividad incluida) a los trabajadores de la salud en el Chocó. Callados, sin hacer bulla, sin pedirle permiso a los procesadores y consumidores de mermelada, simplemente lo hicieron, porque ningún régimen -por errático o perverso que sea- puede prohibir la solidaridad. Mientras otros rebuscan argumentos pseudojurídicos para negarse a disminuir los abismos de la inequidad, estos cuatro senadores y un representante ejercieron su derecho a portarse como buenos seres humanos y demostraron que -cuando se quiere- nada impide profesar la lógica de la virtud.

PUBLICIDAD

Otra sería Colombia si salvar obstáculos fuera más importante que crearlos. Si a cada intención humanitaria le diéramos una oportunidad de cristalizarse, y no un puño en el estómago. Otros seríamos si comprendiéramos que la empatía es el oxígeno del tejido social. Y no se desgasten los críticos: la empatía no es un tema de color político; es un tema de color vital.

Es curioso… hay escuelas para casi todo, pero no recuerdo haber visto muchos anuncios de talleres para desarrollar un sexto sentido que lleve a ponerse en los pies descalzos del otro. Por diez mensajes adultos dedicados a forjar niños competitivos, habrá si mucho uno dirigido a formar ciudadanos solidarios. Es impresionante el discurso de la mayoría de los padres, maestros y jefes. Hay que ganar, hay que ser el primero, no te detengas a dar la mano, no pierdas tiempo que el tiempo es oro. Hasta ahí les llega la dialéctica y generalmente omiten la advertencia final: ningún oro justifica una infamia.

No entiendo la gracia de un mundo partido entre vencedores y vencidos, entre compradores y vendidos, entre prepotentes y menesterosos. La figura geométrica de la humanidad sigue siendo una pirámide, en la que todas las dimensiones de la pobreza han ocupado por siglos esa gran base ancha e injusta, en la que viven y mueren los mismos vulnerables de siempre. Es muy triste pensar que lo más democrático que nos ha pasado en los últimos 100 años, es este maldito virus que ha enfermado a más de 98 millones de personas, y ha cobrado la vida de más de dos millones… campesinos y artistas; recicladores, empresarios, médicos y obreros; curas, soldados, chamanes y marineros; insurgentes, arquitectos y trovadores, los vino a juntar la muerte, cuando ya para qué. Algo grave está fallando en la convergencia social, si nuestra principal coordenada de encuentro queda en el cementerio.

Read more!

Y hablando de encuentros y democracias, durante tres días se llevó a cabo la 2ª asamblea extraordinaria de las FARC. Ojalá sus conclusiones les enseñen a los partidos tradicionales, que el bien común está por encima de los intereses particulares; que el único liderazgo que de verdad vale la pena es el que se ejerce por la gente, con la gente y para la gente. Lo demás son espejismos. Los excombatientes llevan cuatro años cumpliendo su palabra y trabajando en su compromiso con la paz. Les han matado a 253 compañeros; los recursos prometidos no llegan y el gobierno desvirtúa el plan de seguridad y protección. Bienvenido el nuevo nombre #Comunes, no es un asunto semántico; es un tema de evolucionar de un estigma abrumador a una perspectiva de futuro y reconciliación. Nos necesitamos todos, para juntar las manos y los espíritus genuinamente desarmados, y visualizar, construir y respetar una línea del horizonte que tenga la forma de la paz.

Gloria.arias2404@gmail.com

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.