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6 Jul 2021 - 3:00 a. m.

Descalificando calificadores

Descalificando calificadores

El principal efecto de la reducción de la calificación de la deuda colombiana por parte de Fitch es el golpe político y mediático al presidente Duque por su manejo económico impreciso e inoportuno. Aunque se veía venir, el Gobierno no alcanzó a esquivar el derechazo, y salió con el recurso algo desesperado de descalificar a las calificadoras.

De cualquier modo, tomar demasiado en serio los análisis de Fitch, Standard & Poor´s o Moody´s o ceder ante los miedos que infunden sus anuncios –dado que su negocio no es preocuparse por el bienestar social de los países que evalúan– es tan inútil como creer en la defensa presidencial de su política económica. Queda por eso la sensación del debate entre un mal estudiante y un mal profesor cuando ninguno de los dos hace bien la tarea.

Lo más claro de todo es la ingenuidad del Gobierno al pensar que, después del fiasco de la reforma tributaria, su lentitud para avanzar en una propuesta de ajuste de las finanzas públicas y con el entorno de malestar social e institucional del país, las calificadoras tendrían algún margen para inclinarse a su favor, en lugar de ir en la dirección fácil y segura de enfatizar los riesgos y bajar la calificación.

Lo más probable es que los efectos económicos adicionales de la pérdida del grado de inversión sean mínimos. La mayoría de ellos ya habían sido anticipados por los inversionistas internacionales, que no esperan a lo que digan las calificadoras para evaluar sus posiciones en deuda soberana. Si se dificulta el acceso a los mercados internacionales de crédito no será por lo que dijo Fitch, sino porque las preocupaciones sobre la situación fiscal y económica del país siguen desatendidas.

Como dije en la columna pasada, las proyecciones económicas optimistas para Colombia, reveladas por varios organismos internacionales, se sostienen en el buen entorno de la economía global (con altos precios del petróleo y de otras materias primas), pero son bastante frágiles debido a la ausencia de un programa contundente de reactivación con empleo. Muchos hogares y empresas han sido económicamente destruidos; aquellos que siguen adelante no logran salir de un contexto de fuerte incertidumbre que los hace posponer decisiones de consumo e inversión. Se termina así frenando la recuperación económica del país. La principal amenaza para una situación de insostenibilidad de la deuda pública es el estancamiento del aparato productivo.

Es necesario anticipar desde ya, además, que la alta disponibilidad de recursos internacionales no será permanente, y que en los próximos años las autoridades monetarias de los países avanzados empezarán a estabilizar las inyecciones de dinero que han hecho como parte de las medidas de choque frente a la crisis.

El próximo gobierno tendrá que lidiar con un panorama macroeconómico muy complicado, en parte por la fuerte crisis económica de la pandemia, en parte por la torpeza del gobierno actual, que se ve del timbo al tambo incluso cuando descalifica a sus calificadores.

* Ph.D. en Economía, University of Massachusetts-Amherst. Profesor asociado de Economía y director de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana (http://www.javeriana.edu.co/blogs/gonzalohernandez/).

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