El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Elecciones y lecciones

Gonzalo Hernández

23 de noviembre de 2020 - 10:03 p. m.

El mundo imaginaba bien que el presidente Trump no reconocería su derrota, que su talante de mal perdedor lo llevaría a intentos desesperados de minar los resultados de las elecciones presidenciales y que no le importaría usar los últimos meses de su presidencia para continuar provocando daños en la democracia de los Estados Unidos. No parece importar que la táctica de atizar la desconfianza de sus seguidores por las instituciones democráticas y de obstaculizar la transición presidencial puede llevar a incrementos en el saldo de fallecidos por la pandemia o incluso a que surjan debilidades en la seguridad nacional.

PUBLICIDAD

El presidente Trump quema los últimos cartuchos con un liderazgo definido por el sacrificio del bienestar nacional a favor de su bienestar personal, quizás por motivaciones que van desde una defensa preventiva ante eventuales investigaciones judiciales y afectaciones a su capital privado hasta aspectos relacionados estrictamente con la megalomanía. Todo lo contrario al liderazgo que debe tener un servidor público.

En este punto, el escenario postelectoral no trae muchas sorpresas. Sigue, sin embargo, aportando lecciones para las democracias del mundo, amenazadas por noticias, discursos políticos y liderazgos cargados de falsedades e inconsistencias –bastante fértiles, por cierto, en los terrenos de la desigualdad y la exclusión económica (aquí y también en economías más avanzadas)–. Así, en lugar de buscar sanar las fisuras de la democracia, algunos las abren más con discursos divisivos para ganar respaldo popular.

Las fallas de la democracia se sanan, en realidad, con proyectos políticos fundamentados en una premisa de reconciliación nacional. Razón tuvo la editorial de la revista The Economist, pocos días antes de las elecciones, en respaldar a Joe Biden argumentando, más allá de lo económico –que sin duda es importante–, que “en esta elección, Estados Unidos se enfrenta a una elección de su destino. Está en juego la naturaleza de su democracia. Un camino conduce a un gobierno personalizado y fuera de control, dominado por un jefe de Estado que desprecia la decencia y la verdad. El otro conduce a algo mejor, algo más fiel a lo que esta revista ve como los valores que originalmente hicieron de Estados Unidos una inspiración en todo el mundo”. Algo para recordar en momentos en los que emergen promesas caudillistas basadas en mentiras y en tratar a los contradictores políticos como enemigos de guerra.

Ph.D. en Economía, University of Massachusetts-Amherst. Profesor asociado de Economía y director de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana (http://www.javeriana.edu.co/blogs/gonzalohernandez/)

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.