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En defensa de la institucionalidad

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Gonzalo Hernández
14 de abril de 2026 - 05:05 a. m.
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El gobierno Petro insiste en su ataque al Banco de la República. Lo más preocupante, al margen de los desacuerdos por el aumento de la tasa de interés —que pueden existir en la tarea de coordinación de la política fiscal y monetaria— o de los debates sobre teorías económicas —que deben ser atendidos sin malestar ni aspavientos—, es la acusación de que la mayoría de la Junta Directiva del banco central actúa en beneficio de los banqueros. Aquel señalamiento tendencioso, acompañado de la decisión del ministro de Hacienda de retirarse de la Junta, busca desprestigiar y boicotear una institución con mandato constitucional.

Teniendo en cuenta que este tipo de descalificaciones han ocurrido ya frente a otras instancias de los poderes judicial y legislativo, se trata de un ataque sistemático al marco institucional con el objetivo de ganar respaldo popular en medio de la polarización —por decir lo menos—, evadiendo nuevamente, en el caso económico, la responsabilidad del Ejecutivo por las consecuencias macroeconómicas de los altos niveles de déficit fiscal y endeudamiento.

“La culpa es del Congreso de la República por no aprobar una nueva reforma tributaria”; “la culpa es del Banco de la República por subir las tasas de interés”; “la culpa es de la Corte Constitucional por no refrendar las emergencias económicas”; e incluso “la culpa es de los exministros”. Vaya tipo de liderazgo.

Infortunadamente así, el gobierno Petro continúa con la retórica populista de confrontación, el discurso antiestablecimiento, el desprecio por lo técnico y, también hay que decirlo, con una comunicación innegablemente efectiva que resulta de la sobresimplificación de asuntos complejos, como los relacionados con la política macroeconómica.

Hay que reconocer que con esa comunicación el presidente ha logrado una democratización de muchas discusiones. En las calles —y en las redes sociales— se habla de temas otrora puntos ciegos para la ciudadanía o que se consideraban materia exclusiva de una élite académica, intelectual y política: las tasas de interés de intervención del Banco de la República, las consecuencias del déficit fiscal, las decisiones sobre la producción de hidrocarburos en un escenario de transición energética o las reformas sociales. Aquella democratización, sin embargo, tiene que madurar hacia discusiones más sensatas, rigurosas, menos conflictivas, más profundas y con vocación de diálogo para alcanzar acuerdos.

En defensa de la institucionalidad, no puede olvidarse que la democratización de los debates sobre la política pública se sostiene en las garantías sociales y políticas de las instituciones existentes, a pesar de sus imperfecciones y de los caminos violentos que han atravesado. La Constitución Política de 1991 fue y sigue siendo un logro enorme en la definición de los acuerdos fundamentales sobre el Estado social de derecho en medio de tiempos turbulentos de nuestro país.

El orden institucional de la Constitución del 91 debe ser defendido porque define una base de estabilidad jurídica y de acuerdos razonables sobre los que el país puede construir su estrategia de desarrollo para superar la pobreza y las desigualdades.

Y sobre los presidentes: que recuerden que son elegidos para administrar el Gobierno por cuatro años, no para ser un faro mesiánico permanente de la nación. Esta claridad no puede deformarse a conveniencia por simpatías particulares, sean de derecha o de izquierda.

* Ex viceministro técnico de Hacienda y Crédito Público. Profesor titular de Economía de la Universidad Javeriana.

@G_HernandezJi

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Lismario Duque Ramirez(26872)15 de abril de 2026 - 03:06 a. m.
Estos sabiondos de la economia creen que siempre tienen la razon del manejo macroeconomico del pais, cuando al realidad de la economia no es una ciencia, es mas bien un arte de interpretar al dia a dia, y entender que las cosas, que son cambiantes a nivel global; cuanta falta hace un psociologo y un filosofo en esas juntas.
CAMILITO(7137)14 de abril de 2026 - 10:06 p. m.
"Los economistas se jactan de explicar las vulgaridades mas triviales". Carlos Marx. Usted Gonzalo se subió al bus de sabios que creen que están por encima del bien y el mal y son depositarios de verdades absolutas como los de la junta de BR. Invito a leer a Eduardo Sarmiento Palacio en este periódico, quien tiene visión diferente, fundamentada en un pensamiento poskeynesiano y no neoliberal conservador como cuatro codirectores del BR y el columnista.
Mario Giraldo(196)14 de abril de 2026 - 09:47 p. m.
Hizo bien el ministro en retirarse de la junta, lo debió hacer hace un año cuando las tasas estaban en 9%. Hace bien el presidente en denunciar a la actual junta nombrada por gobiernos anteriores. Sus denuncias tienen al país leyendo y aprendiendo de economía, en hora buena. Hacen bien Gonzalo, Salomon, Montenegro en defender a la junta, salir del closet y demostrar su parcialidad política ayuda a entender el sesgo en lo que escriben... si ve.. todos ganamos con las decisiones de Petro!!
Mario Giraldo(196)14 de abril de 2026 - 09:42 p. m.
Queremos un Banco de la Republica independiente.!!!.... Independiente de los patrones del sector financiero quienes son los primeros y únicos beneficiarios de los 5 años de altas tasas de interés!! Independiente de los partidos politicos quienes en los pasados gobierno nombraron la actual mayoría de la junta para que le hiciera daño a la economía a meses de una elección, buscando que el gobierno de izquierda no prosperara. Una junta Independiente es altamente deseable.
Mario Giraldo(196)14 de abril de 2026 - 09:38 p. m.
Cuando ud invierte 30 años en modificar la constitución para que las normas lo enriquezcan (EPSs, Carreteras, Pensiones), los funcionarios públicos tomen decisiones a su favor (BanRepublica, Corte Constitucional, CREG) y ud tenga poder de influenciar los órganos de control (via presidentes de partido) no le resta sino comprar un medio de comunicación (EE) para desde allí defender el marco institucional!
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