Hace unos días Fajardo compartió con sus equipos programáticos el documento “La visión de desarrollo económico para Colombia de Sergio Fajardo: Progreso, Inclusión y Bienestar (PIB)”, que hicimos con él y el exministro José Antonio Ocampo. He tenido el honor de contribuir en los programas económicos de sus campañas presidenciales de 2022 y 2026, junto con personas admirables por su amplia experiencia, compromiso y generosidad.
El acrónimo PIB, en el caso de Progreso, Inclusión y Bienestar, enfatiza que el crecimiento económico tiene el propósito del bienestar social y, asimismo, que para tener más inclusión y equidad, de manera estable y sostenida, el país debe activar mejor sus capacidades productivas: trabajo, capital privado, fortaleza institucional, infraestructura pública y social, y diversidad regional.
El país sigue con saldos de pobreza y desigualdad inaceptables como parte del acuerdo social, que minan la legitimidad de la democracia, se usan como terreno fértil para sembrar populismo y generan inestabilidad política y social. 16 millones de colombianos no cuentan con 16 mil pesos al día para vivir. 6 millones no alcanzan a tener 8 mil pesos al día para sobrevivir.
La apremiante inclusión social se logra con inclusión productiva. Y la inclusión social, a su vez, promueve el desarrollo productivo, permitiendo que las poblaciones marginadas tengan las condiciones mínimas para participar en actividades de formación y entrenamiento para el trabajo, que facilitan una mejor inserción en el mercado laboral. Este es el círculo virtuoso por dinamizar para tener desarrollo productivo con equidad y empleo digno, con políticas público-privadas y una banca de desarrollo que apoye las innovaciones, los pequeños productores, los trabajadores independientes y las regiones rezagadas.
El modelo de desarrollo económico de Fajardo tiene cinco pilares: 1. Desarrollo productivo con educación, ciencia, tecnología, innovación y emprendimiento para crear empleo con mejores salarios y para promover la inversión. Sectorialmente hay que modernizar e impulsar la agricultura, la manufactura, la construcción y los servicios; 2. Una política social eficiente para potenciar la lucha contra la pobreza y las desigualdades, promoviendo un acceso justo a los beneficios de la economía; 3. Una economía territorial fuerte y segura, con instituciones articuladas con el gobierno nacional. Municipios, departamentos y gobierno central deben trabajar en la convergencia regional (Chocó tiene hoy cuatro veces menos ingresos que Bogotá); 4. Estabilidad macroeconómica, con énfasis en el gran problema de la crisis fiscal, a la que se suman las crisis del financiamiento de los sectores de Salud y de Energía. Es fundamental un ajuste fiscal sensato, gradual, concertado y con respaldo de la banca multilateral, que inicie con la reducción del gasto público improductivo; y 5. Eficiencia estatal, transparencia y lucha contra la corrupción, temas en los que Fajardo ha basado su trayectoria política y en los que se manifiestan los principios éticos del servicio público.
En esta visión es claro que Fajardo ofrece un balance diferente a lo que se encuentra en los extremos neoliberales o de ingenua estatización. El plan tiene que ser ejecutado por un gerente público con experiencia y liderazgo, capaz de propiciar el diálogo y la concertación en lugar de división y confrontación. Fajardo es el mejor de la contienda presidencial para hacerlo. Es la opción que respaldaré este domingo.
* Ex viceministro técnico de Hacienda y Crédito Público. Profesor titular de Economía de la Universidad Javeriana.