Buena parte de la oposición tardó en darse cuenta de que la popularidad del presidente Petro, cercana al 30 % —medida en múltiples encuestas de 2022 a 2025—, era sólida. Asimismo, que los ataques insensatos a la izquierda, desconociendo causas justas reivindicativas, ayudaban a que esa favorabilidad se fortaleciera.
El problema no es la izquierda, es el presidente. Sin embargo, en medio de la polarización fomentada por el propio Gobierno y por una derecha elitista —ambos se benefician del panorama de extremos—, varias personas de izquierda que descalifican en privado los errores del mandatario están atrapadas en respaldarlo por supervivencia política.
Por eso, aunque la solidez de aquella aprobación enfrenta rigidez para crecer, se está haciendo tarde reconocer ahora la capacidad que el presidente está mostrando de endosar su favorabilidad, sea al candidato puntero en las encuestas (Iván Cepeda) o a quien eventualmente podría salir impulsado en la consulta afín a sus intereses el 8 de marzo.
Una nueva mayoría, como la propuesta por el candidato presidencial Sergio Fajardo, tendrá que contar con una izquierda despetrificada, así como está claro que debe convocar a la derecha moderada. Recuerdo haberle dicho a un colega de Gobierno hace un par de años: así como la izquierda triunfó gracias al apoyo del centro en el 2022, el centro necesitará el apoyo de la izquierda para triunfar en 2026.
Despetrificar a la izquierda pasa por dos condiciones. La primera: programática y de gobernabilidad, con un proyecto para superar la pobreza y las desigualdades (de ingreso, regionales, de género, de grupos raciales y étnicos). Un plan efectivo superior al discursivo acompañado por acuerdos políticos de corresponsabilidad. La segunda, en materia electoral, mostrando que hay capacidad de ganar en la segunda vuelta y que vale la pena unirse a una plataforma que respeta la izquierda y el progresismo moderno en contraste con un continuismo populista.
Esa capacidad política, por cierto, no puede ponerse en riesgo prematuramente. Y en ese sentido, es comprensible que Fajardo, quien lidera hoy el centro político en las encuestas y que sería el único capaz de vencer a Iván Cépeda en una segunda vuelta, espere la recomposición política de las consultas. No es la idea ganar una meta volante para quedar sin piernas y perder la carrera.
Mientras tanto, tendrá que sumar coequiperos y respaldo. Acertadas así las conversaciones que adelanta con Maurice Armitage, Claudia López y otros. Lástima que candidatos como Mauricio Cárdenas, Juan Manuel Galán, Aníbal Gaviria, David Luna o Juan Daniel Oviedo hayan quedado hoy en la consulta más cerca del Centro Democrático que de Fajardo. No obstante, dudo que sus seguidores terminen respaldando opciones de ruido, extremismo y división en la primera vuelta. Espero que estos ciudadanos, junto con los indecisos, que son muchos, hagan parte de una nueva mayoría que tendrá al centro como núcleo político.
El 19 de junio de 2022, Fajardo dijo en twitter: “Felicitaciones a Gustavo Petro. Le deseo lo acompañe la sabiduría para tranquilizar y cuidar este país adolorido”; una muestra (de tantas) de su altura y decencia. Y hoy con la misma legitimidad cuestiona lo que no hace bien el Gobierno. Colombia ciertamente merece más que los extremos o las “explosiones controladas” de izquierda o de derecha.
* Exviceministro técnico de Hacienda y Crédito Público. Profesor titular de Economía de la Universidad Javeriana.