Hoy se reúne la Junta Directiva del Banco de la República con agenda de decisión sobre la tasa de interés de la política monetaria, arrancando con pocas posibilidades de una disminución. En el encuentro de hace un mes, solo dos miembros de siete votaron por una reducción de 25 puntos básicos, y la Encuesta Mensual de Expectativas de Analistas Económicos (EME) de octubre muestra que el 87 % de los analistas esperan que la tasa se mantenga en 13,25 %. Que el último dato de desempleo haya sido 9,3 % (vs. 10,6 % el año pasado) seguramente da confianza a varios codirectores de que un escenario de tasas de interés más bajas puede esperar. Por cierto, coincidencia interesante: hoy el DANE reportará los datos de empleo del mes de septiembre y mañana habrá reunión de la Reserva Federal de los Estados Unidos, también con posible decisión sobre su tasa.
Fuera de la mayoría, algunos hemos hecho el llamado a iniciar la disminución de la tasa de interés con 50 puntos básicos. El argumento principal es que la desaceleración económica debe ser enfrentada con una combinación de políticas fiscal y monetaria contracíclicas antes de que se configure un deterioro inatajable de la actividad productiva y del mercado laboral. El crecimiento del segundo trimestre fue solo de 0,3 % y el Indicador del Seguimiento a la Economía (ISE) continúa mostrando tasas bajas. Esta situación es muy diferente a la de Estados Unidos donde el PIB creció casi 5 % en el tercer trimestre; la posibilidad de una política monetaria dura allá no es de libre importación para ser incorporada acá.
Entiendo el cuidado que el Banco de la República debe dar a su credibilidad. Dudo, sin embargo, que se afectaría con permitirse un poco más de tiempo para retornar a su meta de inflación en el rango de 2 a 4 %. Si no es a finales de 2024 sino a comienzos de 2025 es prácticamente lo mismo. De hecho, una disminución de 50 puntos no se trataría de una medida proinflacionaria; mantendría la tasa de interés de intervención en 1,8 % y 3,2 % luego de restar respectivamente la inflación total y la inflación básica (excluyendo alimentos y regulados). Seguiría siendo contractiva en términos reales.
Es justo recordar que las minutas de política monetaria de la Junta de septiembre muestran que el Banco está atento a la oportunidad de iniciar un “proceso de reducción de tasas de interés” y esto va en línea con que ningún analista encuestado por el Banco prevé hoy una tasa mayor.
Hay sectores como el de la construcción y la vivienda, claves para la reactivación, que van a contar con más recursos públicos; necesitan a la vez un impulso a su demanda a través de tasas más bajas. Y, por último, aunque no menos importante, la tensión sobre las cuentas fiscales se acentúa si la economía no despega como estaba previsto en el Plan Financiero 2023. Las metas sobre el déficit primario y el nivel de deuda neta del Gobierno Nacional Central son relativas al PIB. Seguramente el ministro Bonilla votará hoy por una reducción de las tasas y ojalá otros miembros de la Junta coincidan.
* Exviceministro técnico de Hacienda y Crédito Público. Profesor titular de Economía de la Universidad Javeriana. @G_HernandezJi