Las personas seducidas con la violencia verbal de De la Espriella, tienen que tener presente, primero que todo, que se trata de una reedición del Rodolfo Hernández de hace cuatro años. Un demente que pinta pajaritos preñados, que no sabe del ejercicio responsable de la política, y que sucumbe ante cualquier análisis serio. Por eso, exactamente, lo derrotó Petro en segunda vuelta.
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Si Colombia vuelve a caer en ese espejismo, seguirá gobernando la izquierda, ganará Cepeda. Ya queda poco tiempo para que quienes anuncian, sin sonrojarse, que votarán por De la Espriella, se den cuenta de que le están pavimentando la vía a Cepeda para que gane fácilmente. Pueden estar muy frustrados y aterrorizados con la forma caótica en que gobernó Petro, pero no se imaginan, no calculan, no dimensionan la onda destructiva que va a producir Cepeda en la Casa de Nariño, cuando el llamado “progresismo” y la demagogia ideológica de esa izquierda trasnochada y anacrónica, vuelva a ganar las elecciones, como hace cuatro años.
Ya es momento de que los incautos o irresponsables, que creen que una persona descontrolada como De la Espriella es la salida para este país dolido y resquebrajado, aterricen, maduren y piensen en la pifia monumental que se van a pegar. En el daño, quizá irreversible, que le van a ocasionar a Colombia y a las generaciones que vienen, todo por votar por un abogado lenguaraz de quien se afirma, además, que es turbio, y al que Cepeda va a aplastar en segunda vuelta.
Como dicen los jóvenes hoy en día, lo que les ha pasado a algunos países latinoamericanos es “papitas”, comparado con lo que va a padecer Colombia si en este país, que ha sufrido lo indecible ya, que necesita a gritos hombres de Estado sensatos, con sabiduría, con una visión de la sociedad del presente y del futuro en la que imperen la civilidad y la justicia colectiva, se entroniza la demagogia ideológica de la izquierda, como consecuencia de que un sector del electorado no se tomó en serio las elecciones que vienen. De que, muertos de la risa, votaron por un político improvisado que va a ser derrotado inmisericordemente por el candidato del anacronismo socialista y comunista.
Los potenciales votantes de De la Espriella tienen la obligación de entender eso ya, antes de que sea demasiado tarde y nos veamos con el agua al cuello. Es decir, nos veamos ante las ceremonias protocolarias de la posesión de Cepeda como nuevo presidente de la nación. Ya no más con la humorada y las risitas y el desvarío y la confusión de que de la Espriella es un candidato o una opción seria.
Abelardo de la Espriella es un oportunista, ambicioso y delirante, al que Cepeda le va a dar tres vueltas. Despiértense ya, no más con la bobería de De la Espriella. Maduren ya. No jodan más con ese chistecito. Aquí nos estamos jugando la vida, tómense esto de la política nacional y las elecciones que vienen, en serio.
Este, en verdad, no es el momento para equivocarse así.