Como mi candidato es Sergio Fajardo, yo no votaré en ninguna de las consultas del 8 de marzo. Y eso que tengo admiración por la figura y la carrera pública de Claudia López. Esa mujer es pila, trabajadora y honesta.
La decisión de Fajardo de no participar en consultas me pareció acertada. Me parece que era lo inteligente de hacer. Estuve totalmente de acuerdo con esa decisión, o, con esa estrategia.
Dicho eso, he estado echándole mucha cabeza al desempeño que puede tener la consulta de la centro-derecha, que reúne a nueve precandidatos. Y a medida que lo pienso más, más me convenzo de que el gran damnificado de ese episodio político y electoral será De la Espriella. Esa consulta va a tener tan buen suceso, que De la Espriella va a quedar en el aire, colgado de la brocha.
El torrente de votos de esa consulta va a ser muy importante. Calculo que entre todos pasarán de los cinco millones de votos. Y calculo que la va a ganar Paloma. Y creo que estará justificado afirmar que, de cara a una primera vuelta, esos votos son de ella. Ese caudal de votantes le pertenece, pues no para otra cosa se lleva a cabo una consulta de ese estilo.
Con lo cual, los votos que de verdad le quedan a De la Espriella son muchos menos de los que él cree. Esa consulta lo va a poner en su lugar, en la dura realidad. Realidad que empieza por esclarecer el hecho elemental de que los votantes de De la Espriella son y siempre han sido más bien fanáticos e irracionales.
El asunto es que, a pesar de todo, De la Espriella, que es megalómano y atolondrado, va a seguir adelante con sus ambiciones presidenciales y en alguna medida, le va a mermar votos a los cinco millones de marras. Con lo cual, se arroja luz sobre otro hecho fundamental de la presente contienda electoral: a pesar de ganar la consulta de la centro-derecha, Paloma sola no le gana a Cepeda.
No menciono la consulta de la izquierda porque creo que va a ser inane. El candidato de la izquierda es y será solo uno: Cepeda. Yo no creo que haya ninguna “división de la izquierda” ni nada parecido, como dicen algunos analistas. Eso no va a pasar, entre otras cosas, porque el presidente Petro no lo va a permitir.
Así estarán las cosas, a mi entender, a partir del 9 de marzo. Cepeda entronizado como candidato único del “progresismo”, De la Espriella desinflado, y Paloma emergiendo como gran opción de la derecha, pero sin chance de ganarle sola a Cepeda en primera vuelta. Ni en segunda.
El asunto es, ¿qué hará ella? Si se envanece, si se llena de vanidad y se lanza sola, Cepeda la va a vapulear. Es verdad, tiene los cinco millones de votos, pero sola no lo logra. ¿Entonces? Entonces tiene que hacer una alianza, tiene que considerar una nueva estrategia.
La única forma de derrotar a Cepeda es superándolo en la primera vuelta. Ahí es donde hay que poner toda la fuerza. Si Cepeda barre en primera, ya no hay quien lo detenga en segunda. Será el próximo presidente de Colombia.