El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Desarrollo inmobiliario en Gaza

Gonzalo Mallarino Flórez

04 de febrero de 2026 - 12:05 a. m.
“¿Qué piensan hacer con los millones de palestinos que viven en Gaza, que son los dueños de ese territorio?”: Gonzalo Mallarino
Foto: EFE - Emilia Pérez
PUBLICIDAD

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar

¿Qué hay que tener en el alma y en las vísceras para ser capaz de concebir un proyecto inmobiliario en el territorio donde se está llevando a cabo un genocidio?

Mientras el Estado de Israel sigue asesinando mujeres y niños en la Franja de Gaza, ¿de qué tiene que estar hecha una persona para concebir allí un negocio que proporcione réditos a unos inversionistas amigos de uno, y a uno mismo y su familia?

Esto ya supera la indiferencia, esto ya hace parte de la deshumanización. Estos inversionistas, que recientemente presentaron las fotos y los renders en Davos, Suiza, ya no son solo unos hombres fríos y anestesiados contra las más elementales virtudes humanas –el estremecimiento ante la crueldad, la clemencia, la solidaridad, la protección y la justicia imperativas para las mujeres y los niños–, son sencillamente unos seres despreciables.

Es la degradación de la especie humana, revestida de glamour. Estos empresarios posan de educados, de civilizados, de cautos y serenos en su comportamiento público, siempre vestidos con propiedad, dueños de unos ademanes inobjetables, y por dentro son unas canecas de la basura, unos seres helados ante los gritos de terror que llevamos escuchando hace más de un año, ante los lamentos, los dolores, las angustias de un pueblo pobre e indefenso al que están masacrando el Estado de Israel y los países más poderosos del mundo, que financian su ejército.

¿Qué piensan hacer con los millones de palestinos que viven en Gaza, que son los dueños de ese territorio? ¿A dónde los van a mandar? ¿O van esperar, simplemente, a que el Estado de Israel los mate a todos? Con eso no tienen que lidiar con refugiados, huérfanos, viudas, heridos, amputados, desnutridos, desposeídos, que son tan inconvenientes para los negocios.

Me imagino cómo serán sus manos, limpísimas, suaves, tersas, cuando acarician la cara de sus hijos. Me imagino su voz meliflua, su ademán de padres del hogar, allá en el confort y la abundancia y el brillo de su vida en el “primer mundo”. Son un ejemplo a seguir, cuántos quisieran ser como ellos y tener el poder y la riqueza que ellos tienen. Y, sin embargo, no son sino unos seres despreciables y sus caricias son dispensadas, en realidad, con unas manos apestadas.

Read more!

Y en ese foro de Davos, se pregunta uno, ¿no había conciencia moral de lo que estaban haciendo, cuando ellos les presentaban los rascacielos y las piscinas y los centros comerciales que van a construir en el territorio del que van a sacar a patadas y a bombazos a los palestinos que quedan? ¿Nadie si siquiera dudaba? ¿Nadie se preguntaba nada? ¿Nadie se indignaba? ¿Nadie sentía un poquito de escozor en la conciencia?

Es que para los poderosos reunidos en Davos, ¿el pueblo palestino es infra humano? ¿Se puede prescindir del pueblo palestino sobre la faz de la tierra? ¿No importa? ¿Lo que importan son los restaurantes y los penthouses que van a construir y con los que se van a enriquecer aún más?

Por Gonzalo Mallarino Flórez

Escritor. Autor de varios libros de poesia y de ocho novelas, de las que hacen parte sus célebres Trilogía Bogotá y Trilogía de las Mujeres. Es frecuente colaborador de importantes periódicos y revistas
Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.