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Dos noticias dolorosas de los indígenas

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Gonzalo Mallarino Flórez
06 de mayo de 2026 - 05:04 a. m.
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La semana pasada informaron los medios de comunicación que en zonas rurales del departamento de Risaralda hay comunidades indígenas que continúan con la práctica de la mutilación genital de las niñas recién nacidas. Muchas habrían muerto por hemorragias o infecciones y las que sobreviven quedan, lógicamente, laceradas, disminuidas en su ser vital. Son prácticas tan arraigadas que hay mujeres que ya en su edad adulta sencillamente ni sabían que habían sido mutiladas al nacer.

Y en enfrentamientos de indígenas contra la Fuerza Pública en la sede del Ministerio del Interior en Bogotá, vimos imágenes de hombres de las etnias, provenientes de sus territorios ancestrales y que hoy viven con sus familias en albergues miserables proporcionados por el Gobierno Distrital, poniendo a sus niños al frente de la violenta confrontación, buscando así detener el embate de los agentes del orden.

Se sabe bien que el encuentro histórico de nuestros antepasados, los aborígenes de estos territorios, con la “civilización occidental” -en nuestro caso, con el imperio español-, fue una matazón, casi un genocidio, y una expoliación extendida y brutal. Y desde el primer instante de la llamada Conquista no hay una comunidad o una etnia o un grupo racial que haya quedado más quebrantado, más marginado y más desposeído que los indígenas. Y eso es así hasta el día de hoy.

Los españoles nos trajeron la lengua, sus usos y costumbres, la religión católica, la noción de lo urbano, y los principios de las instituciones de la sociedad de la modernidad, que ha prevalecido a lo largo de los últimos siglos. Hasta bien entrado el siglo XX, y ya décadas después de proclamada la independencia, las clases dirigentes criollas siguieron reciclando el maltrato y el sometimiento de los indígenas, que jamás han podido asomar cabeza. Jamás.

Aún hoy, se perpetúan injusticias profundas heredadas de la Colonia, quebrantando no ya solamente a los indígenas, sino a los negros, a los campesinos y a vastos sectores de la nación. Nosotros, los colombianos, no hemos encontrado un “contrato social” que nos permita vivir en paz, guiados por la civilidad y por la búsqueda de un destino histórico común. No lo hemos logrado.

Y en medio de estas desgracias nacionales, los más desgraciados son los indígenas. El Estado colombiano y las élites políticas, empresariales y sociales, el denominado “establecimiento”, ha ido hundiéndolos más con el paso de los años y de los siglos, en la marginalidad, en el olvido, en la pobreza, en la desesperanza. Como si el elemento indígena hubiera perdido, históricamente, su oportunidad sobre la Tierra.

Entonces, está clarísimo, hechos como los presentados la semana pasada, son el resultado de todo lo descrito. No es que los indígenas sean malos, bárbaros, salvajes, incultos, desalmados, es que el Estado colombiano y la sociedad colombiana los han ido arrinconando, doblegando, despreciando, y, además, timando, hace siglos.

Gonzalo Mallarino Flórez

Por Gonzalo Mallarino Flórez

Escritor. Autor de varios libros de poesia y de ocho novelas, de las que hacen parte sus célebres Trilogía Bogotá y Trilogía de las Mujeres. Es frecuente colaborador de importantes periódicos y revistas
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kastriyon(czxtr)07 de mayo de 2026 - 10:42 p. m.
Tema para tesis de grado: La relación entre la mutilación genital femenina y la religión. Mucho me temo que si investigan el origen de esa cuestionada práctica, en los paises donde se registra, es muy probable que se encuentre que el origen común tiene que ver con campañas de adoctrinamiento y o evangelización emprendidas por comunidades religiosas desplegando sus redes por el mundo. Para combatir el efecto debemos conocer la causa, trabajar en revertir ese adoctrinamiento de siglos es un inicio
Pedro Juan Aristizábal Hoyos(86870)07 de mayo de 2026 - 02:22 a. m.
Por fin comparto la columna. Petro fuè la mejor opción para las comunidaes y es un lider internacional que no se aguantan ni los fajardistas
karl(g3os1)06 de mayo de 2026 - 09:23 p. m.
Y , el ACTUAL GOBIERNO les da brindado la DIGNIDAD MERECIDA , en siglos de humillación
Concha Arevalo(99107)06 de mayo de 2026 - 06:34 p. m.
No fue "casi un genocidio" fue un GENOCIDIO con todas sus letras lo que hicieron los españoles con nuestros indígenas.
Felipe Fegoma(94028)06 de mayo de 2026 - 03:56 p. m.
Lo fácil es culpar de todo a unos manes que llegaron hace 5 siglos y los cuatro que quedaban hace 2 siglos fueron "dados de baja" que es como lo llamamos ahora. Con su dramática historia, los españoles tienen una de las tasas de homicidios más bajas del mundo, pero para que los españoles de hoy paguen por lo que hicieron los de hace siglos, les hemos enviado un millón de colombianos, para que allí tengan más malandros. Otra buena venganza sería no mandarles más meretrices ni más cocaína.
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