Pensé que mis ojos nunca verían Aracataca. Pero el fin de semana pasado la vi. Llegué desde Santa Marta y en el instante en que vi la estación del tren, el nombre ahí en la pared blanca, sentí un estremecimiento. Estoy entrando a Macondo, dije en voz baja.
Un minuto después, me hallé entre la gente, bajo los almendros. Y oí a la gente hablar y pensé que de esa manera de hablar había nacido una literatura que no sólo valió un Premio Nobel, sino que le dibujó el rostro, las manos y el alma a un continente entero. Renovó la lengua castellana como lo había hecho Cervantes 300 años antes.
Era Macondo. Pronto la calle se volvió de tierra y rebrilló el sol en las hojas anchas de los plátanos, y en el fondo pude ver el barrio de los turcos, y sentí acercarse a Melquiades con un sonsonete de panderetas, y vi al padre Nicanor tomando chocolate hirviendo. Y entonces sopló la brisa y volví a estremecerme porque creí ver a Remedios, la bella, elevándose por el aire diáfano, el aire de los escarabajos y las dalias.
Así fue. Y entré entonces en la casa de los Buendía, perdón, de los García Márquez, y vi las estancias silenciosas y las mesas y las camas y las mecedoras, y los corredores, y el patio con el árbol enorme donde Úrsula hizo amarrar a José Arcadio. Y volví la vista al interior y vi el retrato del coronel Aureliano Buendía.
Así fue. Estuve en el Festival Macondo, en su segundo año. En Aracataca. Y hablamos y cantamos y bailamos y comimos y bebimos. Y era como un capítulo más de Cien años de soledad. Era una felicidad muy intensa, como la que uno sentía de jovencito, cuando se hundía en esa literatura por primera vez.
Y pensé en la serie de Netflix, que me ha parecido muy bien hecha. Y me pareció tan inferior al hecho de estar ahí, de estar entre la gente de esa tierra, de estar haciendo el festival contra todas las adversidades que a veces dispensa Colombia, cuando se busca defender las formas puras y esenciales de nuestra tradición.
¿Por qué no se hizo la serie en Aracataca y el Magdalena? ¿Por qué les robaron eso a ellos? La serie es muy buena, la celebramos, va a propagar el genio creador de un hijo de esa tierra que hoy es universal, pero, ¿por qué no la hicieron donde fue concebida y creada?
No lo sé. Sé que la Fundación Pares se lo pregunta. Sé que León Valencia y Catalina Valencia se lo preguntan y están gritando a los cuatro vientos hace años, que a donde hay que mirar es a Aracataca. Y por eso están haciendo el festival. El segundo ya, este año.
Y allá estuvimos algunos el fin de semana pasado. En Aracataca. Estuvo gente muy sabedora y muy pila de la Universidad del Magdalena. Y un contingente de muchachos y muchachas amorosos, que nos recibieron y nos cuidaron. Y estuvo Patricia Lara, estuvo Federico Díaz-Granados, estuvo Diana Rey, estuvo Paola Guevara, estuvo Javier Ortiz Cassiani. Y otros y otras más, tan devotos.
Y ahora vamos con toda por este festival, vamos con toda por Macondo. Perdón, por Aracataca.