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Pocas horas después de la operación militar del ejército de los Estados Unidos en Venezuela, un editorial del diario The New York Times, prestigioso medio de comunicación de ese país, señalaba que dicha operación era contraria al orden constitucional interno y al derecho internacional. Es decir, era ilegítima.
Yo no sé si esto signifique que el gobierno del presidente Trump va a ser llamado a responder por la agresión llevada a cabo en Venezuela, ya sea dentro o fuera de los Estados Unidos. No sé si el pronunciamiento del diario coincide con la postura de las instituciones de control político de la nación norteamericana –por ejemplo, el Congreso–, y si todo esto en conjunto prevenga nuevos ataques.
Me doy cuenta de que el asunto es eminentemente político y de que, estando en el poder el partido al que pertenece el propio presidente, es decir, controlando las dos cámaras legislativas y todos los niveles del poder estatal, es improbable que suceda. Sin embargo, es esperanzador que el NYT se haya pronunciado en defensa del derecho, de las leyes, del orden jurídico interno y externo, que deben controlar y modular el comportamiento de agentes y funcionarios de un Estado, cualquiera que sea ese Estado.
Se trata del orden jurídico, de las normas que tienen la posibilidad de orientar el orden internacional y establecer el imperativo de la Ley, frente a la fuerza. Nada más y nada menos. Se trata de una forma fundamental de la civilidad y todavía más, de la civilización.
Yo no estoy defendiendo a Maduro y sus compinches, que me parecen unos gánsteres y unos criminales. Claro que no. Esa es otra discusión, que, entre otras cosas, debe pasar exclusivamente por el bienestar, la protección y la soberanía de la nación venezolana.
Yo estoy abogando por el “imperio de la Ley”, como el único mecanismo para guiar y conformar las sociedades humanas en el tiempo presente, en esta “modernidad” por la que atraviesa el género humano. La Ley, la razón, las instituciones de justicia, por oposición a la violencia y la lógica del más fuerte, o del más poderoso. Me parece de inmenso valor lo dicho por el NYT solo unas horas después de ocurrida la agresión a Venezuela, y más valor tiene por provenir del propio establecimiento estadounidense.
Putin, agresor deshumanizado y brutal del pueblo ucraniano, tiene orden de captura internacional, o sea, los organismos internacionales claro que pueden actuar. En este caso, por lo demás, se pregunta uno si Estados Unidos tiene un interés verdadero en el bienestar del pueblo venezolano y en el restablecimiento del orden constitucional en ese país, o si solo le interesa el petróleo de ese país, que tiene los yacimientos más grandes del planeta.
¿Es verdad, por último, que Estados Unidos se propone “administrar” a Venezuela, como si estuviéramos en el régimen colonial? Es decir, ¿Estados Unidos lo que hizo fue un “arreglo” con un régimen dictatorial y corrupto hasta la médula? ¿Y lo de Maduro fue solo una puesta en escena?
