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Las migraciones y las mezclas raciales

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Gonzalo Mallarino Flórez
26 de agosto de 2026 - 05:03 a. m.
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Ve uno en la TV la situación de los migrantes africanos y lo estremece la angustia. Llegan mujeres y niños, familias completas, y muchas veces varios de ellos mueren ahogados en el Mediterráneo. Al llegar, casi siempre son rechazados, deportados o maltratados, pues los países europeos los ven como una peste.

Pienso en los migrantes africanos y recuerdo estos versos de don Manuel Machado: “Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron/soy de la raza mora, vieja amiga del Sol/ que todo lo ganaron y todo lo perdieron/ tengo el alma de nardo del árabe español”.

Esa mirada humanizada desde la poesía se ha perdido. Las mezclas raciales son un hecho histórico y una fuente de enriquecimiento de la aventura humana sobre la tierra. Las lenguas, los rituales, los rasgos físicos y emocionales, la comida, el vestido, todo ha hecho, históricamente, que la especie humana sea más cromática, más bella y, por supuesto, más amorosa, más clemente, más solidaria. Gracias a las migraciones y las mezclas raciales.

Las ideologías que buscan una “pureza racial”, inexplicable históricamente, han producido, ya lo sabemos, horrores como el Holocausto judío, o contemporáneamente, la persecución vil y deshumanizada a los migrantes latinos en EE. UU. por parte de ICE. La mezcla racial, entre tanto, ha producido una de las fases más bellas de la cultura española, a la que aludía Machado, que es lo andaluz y lo gitano, que representó durante casi un siglo completo, y gracias a figuras como Lorca y don Manuel de Falla, la hispanidad misma, en toda su hondura y extensión. Lorca y lo gitano, a ojos del mundo entero, fueron toda España durante 100 años.

¿Y qué me dicen del jazz? Solo para hablar del elemento negro en la cultura de EE. UU. Hijos de esclavos produjeron uno de los momentos más felices y bellos de la humanidad como es esa espléndida creación musical, que representó, además, una manera nueva de sentir, de amar, de desear, de llorar, de gozar. ¿Qué música o qué literatura produjeron Hitler y los nazis? ¿Qué expresiones culturales han producido o producirán las “supremacías blancas” alrededor del mundo? Nada. Son estériles y destructivas; son una patética deshumanización.

¿Ven cómo ha cambiado el mundo? Poder decir, como una forma de la belleza y de la capacidad de vibrar de la sensibilidad humana, algo como “tengo el lama de nardo del árabe español”, es reconocer que los árabes estuvieron en la península ibérica nueve siglos y que España misma, hoy en día, es inconcebible sin el elemento racial y cultural árabe.

¿Qué sería de un país como EE. UU., el más poderoso y rico sobre la tierra, sin las migraciones? No se podría concebir, los EE. UU. son lo que son gracias a que en otros momentos y durante varios siglos acogieron con sed y fruición a migrantes de todas las naciones del mundo. Por eso llegaron a ser tan poderosos, porque se mezclaron.

La xenofobia no solo produce violencias, sino aislamiento y decadencia.

Gonzalo Mallarino Flórez

Por Gonzalo Mallarino Flórez

Escritor. Autor de varios libros de poesia y de ocho novelas, de las que hacen parte sus célebres Trilogía Bogotá y Trilogía de las Mujeres. Es frecuente colaborador de importantes periódicos y revistas
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