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Las simulaciones de Petro

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Gonzalo Mallarino Flórez
13 de mayo de 2026 - 05:05 a. m.
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Pues claro que un “proceso” para concentrar territorialmente al llamado “Clan del Golfo” es otra mentira de Petro. Pues claro que levantar las órdenes de captura de esos criminales es una estratagema para esparcir la mentira de que busca “pacificar” ciertas zonas del país, en un esfuerzo por proteger la actividad electoral en ellas.

Lo que busca Petro son réditos electorales. Busca, a tres meses de terminar su malhadado gobierno y a uno de las elecciones, crear otra vez la falsa imagen de que “sigue luchando por la paz”, de que “hasta el último instante de su gobierno intentó la paz”, porque todo eso lava su imagen y le trae votos a Iván Cepeda, su epígono y continuador. Hay que ser muy pusilánime para no darse cuenta de eso, o muy cínico para presentárselo al país como algo distinto, como hace Petro.

Petro es cínico y, además, indolente. No es un estadista, nunca lo ha sido. Jamás buscó la paz, todo eso era paja. Él sabía, perfectamente, desde el día uno de su gobierno, que eso no era posible como él lo “proponía”, pero sabía también que el país iba a tener una enorme expectativa, una enorme ilusión, y que eso era bueno para gobernar y embolatar a todo el mundo. Lo de la Paz total siempre fue una mentira, una arana para engañar a la nación colombiana.

A Petro no es que “le salieran las cosas mal”, que “no lo dejaran gobernar”, él gobernó exactamente como quería. Toda esa mentira de que Petro puso al país a pensar en nuevos y trascendentales asuntos, de que es un visionario que puso a Colombia a pensar de verdad en la necesidad imperiosa de la justicia social o de la sostenibilidad del planeta, todo eso es demagogia y simulación. Y Petro la desarrolló y la fomentó y la expandió para lograr, como va a lograr, en efecto, que la falacia del “progresismo” se quede bastantes años en el poder. Él gobernó como quería.

Y sus adversarios, que llevan –en la mayoría de los casos– más de 200 años de vida republicana gobernando mal, permitiendo que ciertos sectores sociales, empresariales y políticos de Colombia, se forren de plata y de privilegios a expensas de millones de seres humanos que se ahogan en el atraso y la desesperanza… sus adversarios, digo, le ponen todo en bandeja de plata.

Ahí están dándose zarpazos y tarascazos como perros rabiosos, en el centro del tinglado electoral. Igualito que hace cuatro años. De la Espriella pasará, si le creemos a las inefables encuestas, a la segunda vuelta, lo mismo que “el ingeniero Rodolfo” lo hizo hace cuatro años y, lo mismo que él, va a perder con Petro y con el nuevo adalid del desvarío “progresista”: Iván Cepeda.

Había otras opciones. Ustedes ya saben que yo estoy y estaré hasta el final con Sergio Fajardo. Ese sí es un estadista, ese sí sería capaz de construir un nuevo “contrato social” y hallaría un destino histórico común para todos los colombianos. De pronto no es demasiado tarde para evitar los cuatro años de pesadilla que se nos vienen.

Gonzalo Mallarino Flórez

Por Gonzalo Mallarino Flórez

Escritor. Autor de varios libros de poesia y de ocho novelas, de las que hacen parte sus célebres Trilogía Bogotá y Trilogía de las Mujeres. Es frecuente colaborador de importantes periódicos y revistas
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