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La mentira de De la Espriella es asegurarle a la gente que la salida a los graves problemas del país es militar. En todos los periodos en que ha prevalecido el elemento militar en Colombia, la nación ha sufrido en términos de la violación de las libertades civiles y el quebrantamiento de los derechos humanos. Es más, en todos los países en que el elemento militar es preponderante -piensen en el Estado de Israel-, la nación sucumbe ante la violencia y se deshumaniza. O piensen en Bukele en El Salvador, donde el gran proyecto de Estado es la construcción de cárceles en las que desaparecen, torturan y asesinan cientos de personas en nombre de la “seguridad” de los amigos del gobierno.
La mentira de Paloma Valencia es que se ha transformado en una política de “centro”, que ahora es más tolerante, serena, ponderada. Eso es paja. Si Paloma llega a la presidencia quien gobernará será Álvaro Uribe. Paloma y toda la estratagema de la llamada “consulta de centro-derecha”, son ardides de Uribe para reciclarse y volver al poder. Y así volverán cosas como la promoción desde el Estado de grupos paramilitares, las ejecuciones extrajudiciales de miles de jóvenes campesinos, los sobornos a congresistas para desconocer el orden constitucional y la formulación de la política pública en favor de las élites empresariales, políticas y sociales, amigas de Uribe.
La mentira de Cepeda es que lo que le conviene a Colombia es continuar con otros cuatro años de las políticas de Estado de Petro, las mismas que han producido una corrupción desatada, desfinanciado y destrozado el sistema de salud, y le han entregado al hampa enormes territorios de la geografía nacional, en los que es el crimen el que gobierna y dispone. Y como no saben gobernar, los llamados “progresistas” acudirán siempre al argumento de que no los dejan actuar, de que sus opositores políticos los bloquean y los obstaculizan, porque desprecian al pueblo que ellos dicen defender. Como se ha dicho siempre, “donde falla la práctica surge la ideología”. ¿Cuántos líderes campesinos defensores de tierras o defensores de derechos humanos han sido asesinados durante el gobierno de Petro? ¿Cuántos más lo serán durante un gobierno de Iván Cepeda?
En cualquiera de los tres casos, es decir, si llega uno de los tres a la presidencia, Colombia retrocederá históricamente. Si llega De la Espriella, décadas de lucha por la defensa de los derechos de la sociedad civil, que cristalizaron en la Constitución del 91, se perderán. Si llega Paloma, veremos el regreso de Uribe y las formas más oscuras de envilecimiento de la política. Y si llega Cepeda, veremos la estatización a ultranza de múltiples sectores y actividades, con inoperancia, corrupción y pobreza generalizadas.
El único que está libre de esas mentiras es Fajardo. Es el único que tiene la concepción cabal del Estado de Derecho y, además, el único que ha gobernado. Los otros tres son un tiro al aire.
