Publicidad
23 Jan 2022 - 5:30 a. m.

Me parece peor

YA VAN LOS DIGNATARIOS DEL GObierno, empezando por el presidente, a quemar en la pira inquisitorial al joven asesor y a su esposa, que consiguieron varios contratos con entidades del Estado gracias a sus influencias y a su información privilegiada.

Hay que castigar ese acto vil y monstruoso, parece decir este Gobierno tan puro y tan correcto. Eso no lo vamos a permitir, nosotros que somos los defensores y los campeones de la moral y de la honestidad. ¡En este Gobierno eso no se tolera!

Esos jóvenes ambiciosos han hecho lo que muchos han hecho en la política colombiana toda la vida, mover sus tentáculos, medrar, lambonear, hacer trampas y ejercitarse ejemplarmente en el tráfico de influencias. Está muy mal, pero no es menos cierto que es una práctica vieja y habitual en el país. Esto, además, en el seno de un Gobierno que en materia de chanfas y clientelismo ha sido insuperable.

Me parece peor lo del Ministerio de las Tecnologías. ¿Dónde están los $70.000 millones que se robaron los de Centros Poblados? ¿No dizque ya los iban a recuperar? ¿Cuáles son las sanciones o condenas para la exministra que era responsable de esas platas? Parece que, en lugar de eso, el Gobierno le dio otro puesto. Como al exministro Carrasquilla, que incendió al país, también le dieron su puesto.

Me parece peor la represión policial en las protestas sociales, las mutilaciones, los asesinatos, las violaciones, las desapariciones que produjo. Me parece peor que se hayan bombardeado campamentos guerrilleros sabiendo que abajo había niños. Me parece peor que por no implementar cabalmente el Acuerdo de Paz se haya permitido el asesinato de indígenas, líderes sociales y reincorporados por decenas, por cientos. Me parece peor que se hayan engavetado los procesos judiciales contra amigos del partido de gobierno, cuando se sabe que hay indicios de que podrían haber sobornado a un testigo, de que podrían haber despojado a un campesino de su tierra, de que podrían haber creado grupos paramilitares, de que podrían haber promovido o permitido masacres y asesinatos en los pueblos y las veredas.

Es la misma moral fingida y espuria que lleva a afirmar que las mujeres y las niñas que están en peligro de ser violadas todos los días en este país estarán a salvo con la ley de cadena perpetua para violadores. Haber conseguido que se promulgara esa ley, luego tumbada, ¡fue un gran triunfo de la moral y la justicia! ¡Ya habíamos cumplido! Ya podíamos apagar la luz de la mesita de noche y dormirnos tranquilos y no volver a pensar en eso.

Me parece peor ver cómo se mueren quemados unos niños, o de hambre. Ver cómo asesinan a un niño indígena ambientalista, sólo porque quería cuidar los árboles y el agua de su tierra. Saber que un año después del huracán, Providencia sigue sin su hospital y que después de tres años de gobierno hay más colombianos en la pobreza, sin comida, sin vivienda, sin educación, sin salud. Eso me parece peor.

En fin, allá van los dos jóvenes de ambición desmedida, el exasesor y la contratista. Van camino de arder en la hoguera. Y todos satisfechos. Se han preservado la ética y la moral. No solo en las prácticas del Gobierno, ¡en la sociedad en su conjunto!

Gonzalo Mallarino Flórez

Por Gonzalo Mallarino Flórez

Escritor. Autor de varios libros de poesia y de ocho novelas, de las que hacen parte sus célebres Trilogía Bogotá y Trilogía de las Mujeres. Es frecuente colaborador de importantes periódicos y revistas
Recibe alertas desde Google News