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No solo hay que preservar la JEP, hay que fortalecerla

23 de septiembre de 2026 - 12:00 a. m.

¿Se imaginan ustedes que las niñas víctimas de violencia sexual por parte de Sandra Ramírez y la dirigencia de las FARC no tuvieran un mecanismo como la JEP? ¿Se imaginan que su historia y el horror que vivieron no se conocieran? ¿Que quedara todo tapado y escondido?

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Hay que pensar en las víctimas siempre. Es muy fácil dictaminar que la JEP debe ser eliminada porque no me “cuadra” con mi idea de justicia. Pues claro que uno se llena de rabia viendo los crímenes que cometieron los dirigentes de esa guerrilla: violencia sexual, secuestro, reclutamiento de menores, extorsión, confinamientos y desplazamientos de la población civil, narcotráfico, daños al medio ambiente, y un reguero de actos terroristas. Y todo eso comparado con las penas que van a recibir.

Da mucha rabia. Pero ¿y las víctimas? Y nuestra propia historia como nación, ¿no necesita de mecanismos como la JEP, la Comisión de la Verdad, y la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, para tener la esperanza de hallar la paz algún día? Solo conociendo qué pasó exactamente, a través de los testimonios de las víctimas, podremos concebir una nación que algún día se reconcilie. ¡No tapando todo!

Tenemos que entender que la violencia que produjo nuestro país a través de los años se degradó hasta niveles inconcebibles, y nos deshumanizó como sociedad. Tenemos que entender eso: que produjimos, como nación, un infierno en el que han sufrido millones de personas que han estado marginadas y silenciadas. Y que tenemos que hallar mecanismos posibles, alcanzables, concebibles a escala humana, de restaurar la justicia.

Si yo sigo empeñado en que las formas de justicia transicional no me “convencen” o no me “cuadran” porque lo único que yo admito es mi ideal personal de justicia en abstracto, no estoy haciendo otra cosa que amordazando a las víctimas de esa asquerosa violencia y condenando a la sociedad al conflicto y el ejercicio del odio eternos.

Es que es simplemente imposible pensar en esa idea “pura” y “prístina” de justicia en Colombia, entre otras cosas porque la violencia y la deshumanización vinieron de todas partes, no hubo unos buenos y unos malos. El actuar criminal provino del propio Estado, del propio sistema judicial, del empresariado, del ejército y la policía, del paramilitarismo y los ejércitos privados, y, por supuesto, de muchos sectores de la clase política.

Tenemos que tolerar, de momento, una forma imperfecta y deficiente de justicia, pues a cambio de su imperfección tenemos la verdad, y se consiguió, además, que se desmovilizaran 13.000 combatientes. Y tenemos actos inestimables como la citación que se produjo la semana pasada, de Sandra Ramírez, para que responda por los horrores que cometió.

¿Se imaginan que esa señora hubiera seguido riéndose de las niñas a las que, junto con sus compañeros en la dirigencia guerrillera —tan machos, tan en ejercicio de su pervertida masculinidad—, vejó y violentó de tal manera?

Por Gonzalo Mallarino Flórez

Escritor. Autor de varios libros de poesia y de ocho novelas, de las que hacen parte sus célebres Trilogía Bogotá y Trilogía de las Mujeres. Es frecuente colaborador de importantes periódicos y revistas
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