24 Jul 2021 - 4:03 a. m.

Nuevo acercamiento a Sigmund Freud

Por asuntos del trabajo he vuelto a leer a Freud, esta vez en el ámbito de la relación entre el psicoanálisis y la literatura.

Como pocas cosas en la modernidad, el psicoanálisis y la visión de Freud del funcionamiento de la mente y del mundo inconsciente han transformado la vida, la sociedad y la cultura. Creo que tendría uno que echar mano de Darwin y sus hallazgos acerca de la evolución de las especies, para dar con algo tan monumental. No sé si Marx y el materialismo histórico sean de ese calado...

En fin. Yo hablo, desde luego, como un amateur en estas materias, pues no soy ni psiquiatra ni psicólogo ni historiador. Lo que sí he sido es un admirador de Freud como escritor y lo he leído en varios períodos de mi vida (ahora recuerdo que fue Premio Goethe de las letras en 1930). Y he sido también paciente, en el diván, por más de 20 años. Los lectores tendrán su propia visión de este asunto del psicoanálisis, claro que sí, pero de mí sé decir que me ha hecho bien, que tal vez sin ese ejercicio me hubiera autodestruido.

Los detractores de Freud como científico han sido muchos y muy serios a lo largo de casi 150 años. Tanto en el plano de la discusión teórica como en el que atañe al tratamiento clínico de las enfermedades mentales. Pero este “sanador de almas”, este médico vienés obsesionado con la cura de la histeria y la neurosis, sigue estando presente en el mundo contemporáneo de manera muy contundente.

Pero, como digo, cada uno de los lectores tendrá su idea del psicoanálisis, o su relación personal con eso. No busco yo aquí vender nada a nadie. Sin embargo, como simple lector, vuelvo a mirar algunas de las ideas centrales de sus libros y quedo admirado.

La noción general del amor a la madre y los celos hacia el padre como un acontecimiento general de la temprana niñez, sigue siendo enormemente intrigante y perturbadora. La idea central de Tótem y Tabú, alrededor del “horror al incesto” experimentado por las sociedades humanas desde hace milenios, sigue pareciendo un elemento fundamental del estudio de la cultura y la civilización. El principio del contenido oculto o latente de los sueños y la posibilidad de interpretarlos y traducirlos a información sobre el acontecer psíquico o emocional de una persona, creo que sigue siendo incuestionable.

Y por último, pensando en estos años que vive Colombia, he vuelto a mirar El Malestar en la Cultura.

El papel de la religión en la sociedad, el consuelo o la enorme decepción que representaría la idea de que existiera un dios providente. Las drogas y otros lenitivos como formas de escape. La posibilidad de librarse de la desgracia, como la única forma de la felicidad conseguible. La clamorosa inutilidad de las instituciones que nosotros mismos hemos erigido. El agobio que representan algunos rasgos de la cultura que hemos creado...

Y lo más terrible: el incontenible instinto de agresión y destrucción que hemos desarrollado los seres humanos dentro de la sociedad contemporánea. Esto, en particular, parece haber sido escrito después de observar a la Colombia de la actualidad.

Sí, en verdad, parece que Freud está más presente que nunca…

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