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Los pronunciamientos del ministro de Defensa

Gonzalo Mallarino Flórez

15 de julio de 2026 - 12:05 a. m.

La semana pasada, en varias oportunidades, una de ellas ante la tropa en el fuerte de Tolemaida, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, señaló de manera clara y contundente que el Ejército Nacional y las fuerzas del orden tienen el deber primordial de defender la Constitución y las leyes. Y que el comandante en jefe de todos los militares y policías de Colombia, a partir del 7 de agosto próximo, es el presidente electo, Abelardo de la Espriella. Y que las fuerzas del orden van a garantizar la transición que ordena la ley entre el gobierno saliente y el entrante.

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Esto es de una importancia enorme en las presentes circunstancias, cuando el actual presidente, Gustavo Petro, no ha reconocido los resultados de las elecciones que acaban de llevarse a cabo, a pesar de que los jueces de la República han concluido de manera proba y rigurosa el escrutinio definitivo y de que todo el proceso estuvo vigilado por observadores internacionales y delegados de los propios partidos políticos. Petro, en cuyo carácter está hondamente arraigada la indolencia, lanza acusaciones delirantes de fraude electoral, a sabiendas de que esto propaga la violencia y lesiona el orden social.

A Petro le vale un higo todo eso. A él no le importa el bienestar de nadie que no sean él mismo y sus amigos que, según dicen sectores de la prensa, se han forrado de plata durante su gobierno. Entonces, no solo reventó y quebró fiscalmente al Estado, sino que lo habría corrompido hasta las orejas. Durante su gobierno, que él llamaba demagógicamente “potencia mundial de la vida”, y según Medicina Legal, han muerto 65 niños en campos de guerrilleros que él ordenó bombardear. ¿Qué tal eso como ejemplo de la degradación de un Estado? ¿Quién le va a pedir cuentas de esas muertes a Petro?

Por suerte, la refrendación de los resultados electorales no la provee él. Petro puede decir lo que quiera, eso no va a cambiar el hecho de que su partido y su candidato –a los que él ayudó desvergonzadamente durante la campaña- han perdido las elecciones. Aquí el verdaderamente importante en este momento no es Petro, es Pedro Sánchez, como ministro de Defensa. Pedro Sánchez vale oro para Colombia. Parece que se va a apartar temporalmente de su cargo, para atender un asunto médico personal, esperemos que sea eso y no que Petro lo quiere hacer a un lado, como hizo recientemente con el ministro de Justicia, quien señaló el descache monumental de Petro con su infame política de “paz total”.

Para tranquilidad de todos nosotros, Pedro Sánchez es un hombre y un militar correcto, honesto y guiado por la ley y las instituciones. Petro, que sería muy capaz, no tiene la posibilidad de seguir alegando que hubo fraude en las elecciones y que en consecuencia él o su partido no van a entregar el poder. No. Petro, por fortuna, no nos puede dar un golpe de Estado, pues el estamento militar no lo acompañaría jamás en esa bellaquería.

Por Gonzalo Mallarino Flórez

Escritor. Autor de varios libros de poesia y de ocho novelas, de las que hacen parte sus célebres Trilogía Bogotá y Trilogía de las Mujeres. Es frecuente colaborador de importantes periódicos y revistas
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