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29 Jun 2022 - 5:01 a. m.

A menos trabajo, más turismo

La reducción de la jornada laboral ha vuelto a saltar sobre la mesa, luego de la decisión del Reino Unido de iniciar un nuevo plan piloto, el más ambicioso de los hasta ahora realizados en el mundo, que les autoriza a 3.300 trabajadores de 70 empresas laborar solo cuatro días a la semana, durante seis meses, sin disminuir salarios. El experimento es avalado por las universidades de Cambridge, Oxford y Boston College, y busca mejorarles a los empleados la relación de equilibrio entre el trabajo y la vida cotidiana, para ampliar sus espacios de bienestar familiar y de disfrute del tiempo libre en actividades de descanso, recreación y turismo.

El tema sobre el futuro del trabajo no es nuevo. Desde hace más de una década lo discuten algunos gobiernos, que analizan propuestas para hacer más flexibles y productivas las relaciones laborales; pretensión con antecedentes positivos, desde cuando se estableció la jornada máxima de cuarenta horas en los albores del siglo pasado, poniéndoles límites a las excesivas e infrahumanas jornadas laborales que precedieron a la revolución industrial.

A lo largo de este siglo, y fruto de encendidos debates políticos y económicos, diversos países han puesto en marcha políticas de reducción laboral, basadas en la disminución de las horas de trabajo. Sin embargo, desde 1970, la semana de cuatro días se advertía como una posibilidad cercana. El presidente Richard Nixon, el primero en plantearla, preveía que sería cuestión de años, pero, desde entonces, ya han pasado cincuenta.

El teletrabajo, al que condujo la pandemia, maduró la idea, tras demostrar que los actuales avances en tecnología y automatización mejoran o, al menos, mantienen la productividad, sin necesidad de retener al personal en las oficinas, dado que, en materia empresarial, lo que interesa medir no son funcionarios marcando tarjeta, sino logros y resultados de gestión. Permanecer más de cuarenta horas frente a un escritorio no se traduce en productividad. Al contrario, podría afectarla al diluir la línea divisoria entre la vida profesional y personal de los trabajadores.

Países como Nueva Zelanda, Islandia, Suecia, Japón, Estados Unidos y Alemania le apuestan a la semana de cuatro días, pero antes que adoptar decisiones oficiales estimulan el consenso entre empresas para participar en planes piloto y valorar resultados. Para tranquilidad de los empresarios los múltiples experimentos realizados hasta ahora han sido exitosos en índices de productividad. El ejemplo de Islandia es interesante. El grueso de las empresas redujo, incluso, la semana laboral de 40 horas a 36, sin modificar salarios y lo positivo del resultado se refleja en que, hoy en día, el 86 por ciento de su fuerza de trabajo participa de la jornada corta.

Entre las compañías que se han sumado a la causa de los cuatro días se encuentran la multinacional Unilever y firmas tecnológicas como Treehouse, Basecamp y Microsoft. Esta, la empresa que preside la Fundación Bill y Melinda Gates, realizó hace tres años un corto experimento en Japón, sociedad caracterizada por su cultura laboral, que concluyó con un aumento del 40 por ciento en las ventas. Un experimento similar lo hizo, en 2018, la compañía neozelandesa Perpetual Guardian, encargada de fideicomisos, testamentos y propiedades. Tan bien le fue, que el ensayo se convirtió en actividad permanente.

La reducción de horas laborales coincide con estudios sobre talento humano que apuntan a que las personas motivadas son más productivas. Disponer de un estilo de vida más sostenible beneficia la salud mental, aporta bienestar y felicidad y baja los niveles de estrés. Además, aumenta la eficiencia laboral, mitiga los efectos del cambio climático y mejora el medio ambiente. Un mayor tiempo libre y corrido les permite a los trabajadores aprovecharlo en familia para descansar y adquirir servicios de sectores dinámicos de la economía, dedicados al turismo, el esparcimiento y la cultura.

Este modelo de flexibilidad laboral, seguramente, se generalizará más pronto de lo pensado, cuando los empresarios se convenzan de la idea y derroten el escepticismo, e instituciones y compañías, en particular aquellas de carácter administrativo, valoren sus bondades y certifiquen que el nivel de responsabilidad de los trabajadores garantiza índices de productividad similares a los de las jornadas de seis o cinco días laborales.

En Colombia, el grupo Hada, dedicado a manufacturar y comercializar productos para aseo y cuidado personal, redujo la jornada laboral a cuatro días, en una experiencia exitosa, bajo el concepto de que los trabajadores pueden rendir bien desde cualquier lugar. Valga recordar que en el país la jornada laboral es de 48 horas semanales, pero, de acuerdo con la Ley 2101 de 2021, a partir del próximo año se adelantará un proceso de transición gradual para reducirla a 42 horas, hasta hacerla totalmente efectiva en 2026.

En un mundo cada vez más automatizado, la posibilidad de que la gente trabaje menos y produzca más no es idea descabellada. Debe alimentarse de la confianza de los empresarios y del compromiso de los empleados. Las empresas que se adapten a los avances de la transformación digital tienen en la tecnología la clave para aumentar la productividad, alivianar las cargas laborales y mejorar el bienestar del personal. Y, de paso, como curiosa paradoja, el hecho de laborar menos horas, podría hacer que actividades, como el turismo, se beneficien y formen parte de un modo de vida reparador y mucho más saludable.

En campo ajeno. La designación del exministro Álvaro Leyva Durán como canciller del próximo gobierno es coherente con el programa de campaña del presidente electo, titulado “Colombia, potencia mundial de la paz”. Gustavo Petro manda el aviso de que el objetivo estratégico de su política exterior será poner en marcha una dinámica diplomacia de paz en el escenario internacional y Leyva es la ficha perfecta para activar el engranaje. Un personaje que ha trabajado de manera incansable en la promoción de diálogos y acuerdos con grupos guerrilleros. Ahora, como vocero institucional del Ejecutivo, tendrá la oportunidad histórica de acercar a Colombia hacia una paz verdadera.

gsilvarivas@gmail.com

@gsilvar5

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