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14 Sep 2022 - 5:00 a. m.

A tomar las riendas

Notas al vuelo

Con la escogencia de los principales alfiles del tablero turístico nacional se configuran las piezas que tendrán la responsabilidad de conducir esta industria, considerada dentro de las estrategias del plan de desarrollo del gobierno, como uno de los motores que impulsarán la economía del país. Los funcionarios son parte del ambicioso desafío en el que se comprometió el presidente Petro, de hacer tránsito del modelo económico vigente, basado en la explotación del petróleo y el carbón, hacia el desarrollo del turismo, planteado como una actividad sostenible, con priorización de beneficios en las comunidades locales.

La designación como viceministro del economista y administrador Arturo Bravo, encargado de llevar los hilos del sector, es una decisión acertada del ministro de Industria y Comercio, Germán Umaña Mendoza, dada su experiencia en el área turística y su contribución en la formulación de políticas públicas. Coincidí con él en el Instituto Distrital de Turismo, durante una afortunada administración del politólogo Luis Fernando Rosas Londoño, hace menos de una década, cuando Bogotá dio el salto que le permitió superar la vara del millón de turistas, para posicionarse como el principal destino de viajes en Colombia.

Bravo, especialista en economía internacional y con máster turístico en Roma, ha sido consultor privado en el área y conoce en detalle el terreno que empieza a pisar. Su experiencia, en los últimos seis años como asesor del Consejo Superior de Turismo del Ministerio de Industria y Comercio, será pieza clave en el engranaje del sector. Para este propósito contribuye su capacidad de empatía, una particular disposición suya que facilitará el trabajo en equipo con los diversos actores de la cadena de valor.

Su nombramiento, junto al del presidente de Fontur, Álvaro Balcázar, economista especializado en Gobierno y Asuntos Públicos, cuya responsabilidad será planear y ejecutar proyectos de desarrollo turístico, y al de la directora de Procolombia, la ex-cónsul Carmen Caballero, encargada de promover nuestro turismo y atraer inversionistas fuera del país, despiertan confianza frente a la posibilidad de mantener una interlocución fluida con los gremios para trabajar conjunta y coordinadamente en el crecimiento de la industria. Sin embargo, no son menores las expectativas sobre el libreto que se habrá de seguir desde el ministerio del ramo para orientar un eventual proceso de transformaciones en el manejo de la actividad, como ha sido reiterativo, desde su campaña, por el jefe del Estado.

El programa de gobierno alude a la figura del Pacto por un turismo en armonía con la vida, que bien podría traducirse en la formulación e impulso de proyectos turísticos soportados en la naturaleza, como los de carácter comunitario, cultural, de salud y científico, entre otros. La estrategia consistiría en abrir las compuertas de ciertas zonas del territorio bendecidas por la magia de la biodiversidad, los paisajes y las culturas locales, que garanticen seguridad para el acceso y disfrute de los turistas, sobre la base del relacionamiento armónico con el medio ambiente y el aporte de bienestar social y económico para sus poblaciones.

Extender el campo de acción hacia las regiones, especialmente las más olvidadas, en las que se ocultan numerosos atractivos, induce el intercambio de las culturas autóctonas y exóticas, a la vez que ofrece alternativas viables para sortear las disparidades sociales y económicas que padecen las comunidades rurales, urgidas de ingresos para su supervivencia, los cuales podrían percibir a través del aprovechamiento responsable de los recursos naturales, culturales y locales que los rodean y que son, por lo regular, su única fuente de vida.

Es evidente el alcance de esta estrategia gubernamental para desvelar esa particular riqueza natural y sus patrimonios culturales, bienes únicos e irreproducibles, en su mayoría, inexplotados, fuente de un atractivo patrimonio que cuenta con la demanda creciente de turistas nacionales y extranjeros en busca de experiencias originales alrededor de la naturaleza. La pandemia centró el interés de los turistas hacia destinos exóticos, una privilegiada oferta que, con sus ventajas comparativas, puede caracterizar al país en el portafolio mundial, siempre y cuando se amplíen la mirada y la acción estatal hacia la solución de los problemas estructurales que aquejan a tales territorios.

Alcanzar el desarrollo del sector turístico exige lograr la paz en aquellos lugares que son ricos en su biodiversidad y cultura, mientras requiere propender por la igualdad social en cuanto al acceso a las necesidades básicas de sus comunidades en los destinos turísticos que, hoy en día, reciben visitantes y turistas.

Corresponde al viceministro, Arturo Bravo, tomar las riendas de una industria turística que viene alzando el vuelo, tras el forzoso aterrizaje producido por la reciente crisis sanitaria y los sobresaltos en seguridad replicados en los últimos años, y cuyo camino enfrenta la disyuntiva de seguir con la propuesta actual, basada en un turismo depredador, o empezar a incursionar en la naturaleza para redimir a sus pobladores tras la ausencia de un Estado que, además, por apostarle al turismo del bronceo está a punto de causarle al sector no solo una apoplejía, sino una quemadura extrema.

En el sector. La reina Isabel fue una soberana, viajera. Desde su proclamación, en febrero de 1952, visitó 119 países, la mayor parte de ellos a través de El Britannia, un hermoso barco de 126 metros de eslora, que constituye uno de los símbolos del Reino Unido. Recorrió 1, 6 millones de kilómetros por tierra, mar y aire. Su aerolínea comercial favorita fue la British Airways, la que abordó en una decena de oportunidades, honor que marca un hito histórico para la empresa y un recuerdo jamás superado para las tripulaciones.

gsilvarivas@gmail.com

Twitter: @gsilvar5

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