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Notas al vuelo

El turismo le gana la carrera a la economía global

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Gonzalo Silva Rivas
29 de abril de 2026 - 05:00 a. m.
“La industria de los viajes no solo corrió más rápido que la economía, sino que se convirtió en poderoso motor laboral”: Gonzalo Silva Rivas.
“La industria de los viajes no solo corrió más rápido que la economía, sino que se convirtió en poderoso motor laboral”: Gonzalo Silva Rivas.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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El reciente informe oficial sobre el turismo global, en donde se revela que este sector se consolida como el de mayor crecimiento económico en el mundo, no es un dato frío de estadística, sino la confirmación de que viajar se ha convertido en el motor más dinámico de la economía internacional. Según lo acaba de anunciar el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), en alianza con la firma Chase Travel, el año pasado el turismo mundial no solo siguió creciendo, sino que lo hizo a un ritmo superior al de la economía global. Esta industria resiliente, luego de sobrevivir a la pandemia, sigue enviando señales de cambio en un planeta convulsionado por guerras, tensiones comerciales, migraciones masivas y aranceles que vuelan como proyectiles diplomáticos.

Conforme a las cifras detalladas, mientras el mundo avanzó con un crecimiento del 2,8 %, el sector de Viajes y Turismo lo hizo al 4,1 %, marcando una diferencia positiva superior al 40 %. Ello se traduce en una contribución récord de US$ 11,6 billones al PIB global, equivalente al 9,8 % de toda la economía del planeta. En plata blanca, bien se puede decir que uno, o casi uno, de cada diez dólares que hoy en día circulan por el mundo tiene alguna relación con las actividades turísticas.

Pero la industria de los viajes no solo corrió más rápido que la economía, sino que se convirtió en poderoso motor laboral, subrayando su importancia en el ámbito social: el sector les abrió las puertas a 366 millones de trabajadores en todo el mundo, cifra que representa el 10,9 % del total de puestos laborales a nivel global y que supera a la población entera de Estados Unidos. Más revelador resulta, aún, concluir que en 2025 uno de cada tres nuevos empleos creados en el planeta provino de esta industria, proporción que habla de su pujanza y de su papel protagónico en la sociedad.

Este sobresaliente crecimiento, sin embargo, no fue un banquete al que todos los mercados llegaron por igual. La región de Asia Pacífico asumió un liderazgo arrollador: su PIB turístico creció más del 8,1 % hasta alcanzar los 3,29 billones de dólares, una expansión que la consolidó como la locomotora indiscutible de la industria global. Detrás de ese empuje confluyeron fuerzas de largo aliento, como el renacer del turismo chino tras años de confinamiento, el creciente poder adquisitivo de unas clases medias asiáticas que viajan cada vez más, la acelerada expansión de la conectividad aérea regional y el constante ascenso de la demanda internacional.

En el extremo opuesto aparece Norteamérica, región donde el crecimiento apenas rozó el 1 %, aunque su contribución absoluta siguió siendo monumental: 3,05 billones de dólares. México sacó la cara con una tenacidad que sorprende, pues lo hizo pese a su persistente crisis de violencia narcoterrorista. No solo mantuvo su atractivo internacional, sino que logró superar las cifras de 2019, el último gran año del turismo mundial antes de la pandemia. Canadá, en cambio, tuvo un crecimiento moderado, en buena parte por las tensiones comerciales y políticas con su vecino del sur, una fricción que ha empezado a reconfigurar los flujos de visitantes entre ambos países.

El contraste más significativo lo protagonizó Estados Unidos —históricamente uno de los grandes imanes turísticos del planeta—, que, pese a mantenerse como el destino más visitado del mundo, registró una caída del 6 % en la llegada de visitantes internacionales. Esa pérdida de mercado tiene nombre propio: Donald Trump. Las controvertidas medidas migratorias y arancelarias de su segundo mandato han actuado como un freno de mano sobre el turismo receptivo del país: las redadas masivas de inmigrantes, la reactivación del veto de viajes a naciones africanas y de Oriente Medio, el endurecimiento generalizado de visas y los aranceles que encendieron la animadversión internacional tejieron, juntos, una percepción de hostilidad que se propagó por el mundo mucho más rápido que cualquier avión.

El resto del continente americano tuvo un desempeño desigual, con destinos que buscan mejorar el ritmo. Brasil, Chile y República Dominicana lideraron los flujos turísticos de la región, mientras Colombia mantuvo buen comportamiento, se consolidó como el segundo destino con más reservas aéreas internacionales en el continente, detrás de México, y cerró el año con récord histórico: 21.600 millones de dólares de contribución al PIB nacional, el equivalente al 5,1 % de toda su economía. El país está intentando reinventarse y demuestra que tiene mucho más que ofrecer que las postales consagradas de Cartagena o Bogotá. Caño Cristales, la Amazonía, el Pacífico, el Eje Cafetero y una variada constelación de municipios emergentes están atrayendo a ese viajero que hoy mueve el mundo, en busca de naturaleza intacta y de conexión auténtica con el territorio.

Bien lo dice Jason Wynn, CEO de Chase Travel: lo que el mundo está viviendo no es solo una demanda sostenida, sino una verdadera reaceleración del deseo de viajar en busca de experiencias significativas, de bienestar y de identidad. Es precisamente por eso que Gloria Guevara, presidenta y CEO del WTTC, convoca a los gobiernos a reconocer el turismo como prioridad estratégica y a impulsar políticas que favorezcan el crecimiento, la inversión y la conectividad. Una invitación razonable, en un momento decisivo, para una industria que —a diferencia de casi todo lo demás— no entiende de conflictos ni de tasas impositivas.

Al final, el informe del WTTC refleja un panorama en el que la gente quiere atravesar fronteras, pero los obstáculos siguen siendo humanos: guerras, aranceles, muros y hostilidad política. Frente a ellos, el turismo —ese fenómeno que el año pasado movió a 1.540 millones de personas, 4,2 millones cada día— responde con hechos: es el sector que más rápido crece, el que más empleos crea y el que convierte la curiosidad humana en motor económico. Es el que bate récords y le gana la carrera a una economía global que tropieza y tambalea.

En el sector 1. El dinamismo del turismo en el país se refleja en la más reciente encuesta de ANATO: siete de cada diez agencias de viajes crecieron en ventas en el primer trimestre de 2026. Los destinos nacionales más solicitados fueron Cartagena, San Andrés y Santa Marta, mientras que Estados Unidos y España lideraron las preferencias internacionales. Los viajeros siguen demandando más experiencias personalizadas, paquetes flexibles y el uso de la IA en la planificación. La aparición de destinos exóticos como Nuquí, Amazonas confirma la tendencia hacia los viajes sostenibles.

gsilvarivas@gmail.com

@gsilvar5

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