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Notas al vuelo

La dolorosa pesadilla

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Gonzalo Silva Rivas
30 de marzo de 2022 - 05:00 a. m.
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Las guerras, tan íntimamente ligadas a la historia de la humanidad, son un desastre para las naciones y sus sociedades. Las desgastan, las arruinan y las desangran de mil maneras. Producen muertes de civiles y soldados dejando su rastro de heridos y desaparecidos, pero también de viudas y huérfanos; provocan migraciones masivas; debilitan las economías aumentando la deuda pública, desviando hacia otros fines los gastos sociales y multiplicando la miseria; y destruyen todo lo que se encuentre en la línea de fuego de los morteros y misiles enemigos.

Durante la violenta e irracional arremetida rusa a Ucrania se ha dado todo ello, como parte de una destrucción deliberada de la infraestructura civil, con considerables pérdidas materiales. Bajo los bombardeos han quedado pulverizados aeródromos, vías, fábricas, centrales nucleares, bases militares y edificios de vivienda. De los ataques, tampoco se han salvado los bienes y el patrimonio cultural, convertidos, lamentablemente, en el blanco de otra práctica criminal, dirigido a atentar contra el acervo tangible e intangible de los pueblos, una riqueza frágil, en cuya esencia se descifra el espíritu y el alma de las comunidades.

Una de las pérdidas más dolorosas al inicio de la invasión tocó las fibras del sector de la aeronáutica, incluyendo a sus aficionados, al ser la víctima un símbolo representativo de esta industria. Se trata de la aeronave Antónov An-225 Mriya, “sueño” en ucraniano, la más grande del mundo e insignia de la aviación de este país, incinerada tras un bombardeo ruso al aeropuerto de Gostomel, muy cerca a Kiev, en el que pernoctaba y del que no alcanzó a salir por el bloqueo aeroportuario en la región, provocado por el sorpresivo estallido de la guerra.

El Antónov 225 era una leyenda del transporte estratégico, fruto de un proyecto militar soviético iniciado en los albores de los ochenta, del que solo se construyó una unidad y otra, parcialmente montada, se abortó por ser económicamente inviable, debido a su restringido mercado comercial. Sus descomunales dimensiones, con seis motores de turbina, tres bajo cada ala, y un doble timón vertical de cola, le permitieron ofrecer una capacidad de carga envidiable para el transporte de equipos pesados, como locomotoras, misiles, cohetes y transbordadores. Entre estos últimos, el Burán, lanzado al espacio en 1988 como pieza clave del Programa Espacial Soviético, con el que el Moscú pretendía desestabilizar la balanza de poder con los Estados Unidos, derivada de la Guerra Fría.

Desde su presentación en sociedad en el famoso Salón Aeronáutico de Paris, en 1989, el intimidante avión, cuya envergadura (distancia entre las puntas de sus alas) alcanzaba los 89 metros, comenzó a escribir historia. Registra una maratón de récords en el Libro Guinness, en el que aparece con 240 marcas mundiales. En los anales de la aviación se le recordará como la aeronave activa más grande del mercado y, junto a ello, como la más pesada, dada su voluminosa estructura de 640 toneladas. También, marcó leyenda por haber transportado el mayor peso en carga en un solo vuelo: un generador de 190.000 kg durante un trayecto de 3.000 km entre Fráncfort y Ereván, capital de Armenia, y por haber movilizado el cargamento más largo en el aire, compuesto de dos álabes para aerogeneradores, de 42 metros de longitud, en un vuelo entre China y Dinamarca.

Este impresionante avión contaba con un compartimiento interior en el que tenían cabida algo más de medio centenar de vehículos, y disponía del fuselaje, en la parte superior, como bodega externa para el embalaje de voluminosa maquinaria. En sus décadas de operación sirvió como una bestia de carga con fines comerciales, pero cumplió, también, papel destacado en el transporte humanitario, por su capacidad de movilizar colosales provisiones de emergencia, entre alimentos, medicamentos e instrumentos médicos, a lugares afectados por desastres naturales. En 2010 cumplió una actividad destacada para la provisión de la ayuda internacional prestada a los habitantes haitianos, víctimas de un mortal terremoto.

Restaurar esta inigualable aeronave, que materializaba una de sus mayores conquistas del diseño y la ingeniería aeronáuticos, tardará más de un lustro y su costo estará sobrepasando los USD $3.000 millones. La compañía propietaria, respaldada por las autoridades ucranianas, se muestra decidida a exigir internacionalmente la recuperación del aparato, con recursos aportados por la Federación Rusa, responsable de la destrucción de este invaluable patrimonio.

La vida útil del Antónov 225 no debió terminar de esta trágica manera, como lo señaló el docente de la Corporación Cipsela, Luis Miguel Molina, en entrevista con El Colombiano. De él se esperaba un mejor destino, exhibido en la sala de algún famoso museo, por ser un avión emblemático que escribió un capítulo imborrable en la historia aeronáutica. Pero no resultó así. “Sueño” fue destruido en el marco de esta amarga guerra. Mientras tanto, Ucrania se resiste al desangre y se mantiene aferrado a ese otro sueño superior. El de ser una Nación libre e independiente tan pronto como termine tan dolorosa pesadilla.

En campo ajeno. La coyuntura por la que atraviesa el controvertido registrador nacional, Alexander Vega, no es la mejor. A los requerimientos de distintos sectores políticos para que renuncie, después de su monumental fracaso en los pasados comicios, pese a disponer de multimillonarios recursos para su administración logística y tecnológica, se suma un proceso judicial que le acaba de desempolvar el Consejo de Estado por presuntas irregularidades en su posesión y que bien podría terminar destituyéndolo. Las dudas sobre su idoneidad, imparcialidad y transparencia empezaron desde su mismo nombramiento.

gsilvarivas@gmail.com

@gsilvar5

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Gustavo(40638)30 de marzo de 2022 - 03:27 p. m.
Tocayo Silva necesitamos un registrador adhoc pero que no sea de la camarilla del matarife Uribe ni de los paracos del CD ni de los ineptos amigos del sub presidente Duque. El actual registrador con sus antecedentes y los de carácter penal de su padre no es transparente y más bien carga con una presunción delictiva.
PEDRO(90741)30 de marzo de 2022 - 03:19 p. m.
Cuenta regresiva: faltan 130 días para que termine este mentiroso gobierno. No se adhiera a una campaña a la presidencia, con candidato de dudosa honorabilidad.
Atenas(06773)30 de marzo de 2022 - 02:25 p. m.
De esa demencial guerra q' x allá prendió el totalitarista V. Putin y q' tiene tan nefastos efectos en un país q' se le enfrenta y yergue altivo, poco difiere del infernal propósito x aqui tiene agitando vientos de guerra el perverso G. Petro, e igual, en tal evento, comenzaría la diaspora nuestra. Mas, tamb. disponemos de similar altivez y entre nos discurren ideas q' ni muertos llegará.
Martín(5541)30 de marzo de 2022 - 09:43 a. m.
Ucrania que se declare neutral y se acaba la guerra.
juan(48079)30 de marzo de 2022 - 06:15 a. m.
Muy ilustrativa su columna, no tenía conocimiento de ese monstruo de los aires, malogrado por la irracionalidad de un político paranoico, buscaré más información sobre ese apasionante tema. En cuanto al Registrador, no renuncia precisamente por lo que Usted menciona "disponer de multimillonarios recursos", eso amarra al butaco a cualquiera como Veguita.
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