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Nada cambiaría con Fico

Guillermo Rivera

28 de marzo de 2022 - 12:30 a. m.

Federico Gutiérrez, Fico, se convirtió el pasado 13 de marzo en el candidato presidencial de la coalición Equipo por Colombia. Aunque desde hacía meses era evidente su cercanía con Duque, la renuncia de Óscar Iván Zuluaga a su candidatura le despejó el camino para recibir el apoyo de la totalidad del uribismo. Fico se vende bien como un candidato empático con la gente y repite como un mantra una especie de versión 2.0 de la Seguridad Democrática bajo la expresión “orden y oportunidades”.

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Vale la pena imaginarse cómo sería un gobierno suyo. Empecemos por su gobernabilidad. Las organizaciones políticas con las que contaría en el Congreso serían el Partido Conservador, la U, el sector charista de Cambio Radical y el Centro Democrático. Si en la campaña no lo llegaran a acompañar el sector vargasllerista de Cambio Radical y el Partido Liberal, sí lo harían a partir del 7 de agosto. Tendría amplias mayorías en el Congreso. Sin embargo, la historia reciente ha demostrado que los apoyos de esas organizaciones políticas no son gratuitos y por lo tanto estaríamos ante una reedición de las transacciones clientelistas que han caracterizado al gobierno de Duque con su coalición en el Congreso. En su gobierno no habría una reforma a las reglas de juego electoral. Su condición de prisionero de los políticos que lo eligieron le impediría cualquier iniciativa que modifique las reglas a través de las cuales ellos se han acostumbrado a elegirse.

Fico ha insistido a lo largo de los debates en que hay que volver a las aspersiones aéreas con glifosato para combatir los cultivos ilícitos. No se percibe en su propuesta un mínimo de cambio de enfoque en lo que hasta ahora ha sido la fracasada política de lucha contra las drogas. En un gobierno suyo seguramente se capturarían algunos jefes de las organizaciones narcotraficantes que serían presentados como trofeos, sin que eso implique una disminución sustancial de las rentas que surgen de esa actividad criminal. En un escenario de esa naturaleza continuarían los asesinatos contra líderes sociales y excombatientes de las Farc. También se repetirían las movilizaciones sociales contra las aspersiones aéreas —si logran restablecerlas—, contra los crímenes de líderes sociales y contra la erradicación forzosa.

En materia económica y social no solo no se escucha de su parte nada distinto a lo existente, sino que su condición de vocero del statu quo económico le impediría promover reformas estructurales para combatir la desigualdad que cada vez es más agobiante para muchos sectores de la sociedad. En un gobierno suyo seguramente tendríamos cuatro años de intensas protestas en las calles de las diferentes ciudades del país, con las implicaciones que ellas tendrían para la economía.

Quizás Fico no se arriesgue a organizar conciertos en la frontera, pero el manejo de las relaciones con Venezuela sería el mismo de Duque sin que los colombianos de Norte de Santander y Arauca vean resueltos sus problemas económicos y de seguridad.

Lo único que cambiaría con Fico es que pasaríamos de tener en la Casa de Nariño a un joven canoso de traje y corbata, a otro de pelo largo y jeans.

Por Guillermo Rivera

Guillermo Rivera es abogado de la Universidad Externado de Colombia y actualmente es profesor en esa misma universidad. Fue congresista por el Partido Liberal y fue ministro del Interior en el gobierno de Juan Manuel Santos.
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