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11 Jul 2022 - 10:36 p. m.

Se respira un aire nuevo

Siento que se respira un aire distinto. Ya no soplan solo vientos con olor a pólvora y sangre, aunque algunos aún se empeñan en asesinar a quienes dejaron las armas en busca de la paz, o a quienes en las regiones defienden a los suyos y sus territorios; y otros siguen vociferando en contra de todo lo que huela a cambio, verdad, justicia, reparación. Hay un sueño que cada día tiende más a convertirse en realidad. Los primeros pasos que se vienen dando en varios campos muestran que es posible construir los cimientos para vivir en un país más amable para todos. Aún es una utopía, y los mercaderes del miedo y la muerte harán lo posible por impedirlo. Lo importante ahora es construir entre muchos un muro de contención frente al accionar de los enemigos de la vida y la alegría. Cabe detenerse en tres hechos.

Es impresionante comenzar a ver los resultados del tesonero trabajo de la Comisión de la Verdad; empezar a leer y a sentir el relato de tantos que han sufrido, y de otros muchos que han causado sufrimiento; es sobrecogedor. Es una labor que apenas comienza, la de digerir todo esto que nos cuentan. Confirmar sospechas, denuncias, atar cabos, sorprenderse con nuevas vejaciones y buscar comprender por qué llegamos a permitir que muchos asesinaran con sevicia a tantos. Escudriñar en el interior de los seres humanos para observar cómo la ambición de poder, de poseer, llega a cegar tanto que para lograrlo muchos usan los peores métodos. No se trata solo de que quienes empuñan las armas sean malvados, crueles, inhumanos, sino de ir al fondo y ver a qué intereses responden tantos atropellos, intimidaciones, amenazas, desplazamientos, desapariciones, masacres. No se persigue la venganza, sino ir a las raíces para que, una vez se identifique el por qué sucedieron o suceden los hechos, buscar que no se repitan.

La segunda iniciativa, también producto del proceso de paz firmado en La Habana, es la Justicia Especial para la Paz, JEP, que igualmente está arrojando resultados tangibles, como estos. El impresionante testimonio de los cabecillas de las Farc frente a la JEP y las declaraciones de quien fuera su último líder, Rodrigo Londoño (ver: “El secuestro fue nuestro desacierto más grande”). O la desgarradora entrevista a un militar que asesinó con sus manos a 54 civiles indefensos, quien denuncia con nombre propio a generales y otros altos mandos implicados en la política de asesinar personas para mostrar resultados y ganar prebendas. Habría que ir más allá, al fondo, para vislumbrar quiénes y en razón de qué se establecieron estas políticas de exterminio; quiénes fueron los auspiciadores y determinadores y lo que buscaban o buscan con ellas. Así mismo, mirar a fondo el paramilitarismo, cómo nació, quiénes lo respaldaron y lo financiaron. Aún falta que muchos implicados directos en el conflicto armado se acojan a la JEP, confiesen, contribuya a la construcción de la paz, y de paso eviten así que sean juzgados en un futuro cercano, haciéndose acreedores a duras condenas.

El tercer hecho es la forma en que viene procediendo el presidente electo Gustavo Petro, quien desde el mismo día en que ganó las elecciones ha implementado una política de diálogo, conciliación y acercamiento entre los más diversos sectores del país. Se ha reunido con sus más acérrimos opositores, ha convocado a un Gran Acuerdo Nacional y viene nombrando un gabinete de lujo, en el que cada nuevo nombre causa más regocijo entre amplias capas de la población. Ministros que hablan de paz con justicia social, de educación para todos, de proteger y respetar la vida humana y la naturaleza; de una cultura inclusiva que permita llegar hasta los últimos rincones del país para valorar sus ricas expresiones artísticas, enseñarlas a otros, difundirlas y respaldar a sus gestores. De crear los instrumentos para que la mayoría de la población tradicionalmente excluida pueda tener mejores condiciones de vida.

Soñar es una forma de imaginar situaciones, momentos, obras deseables. Muchas veces los sueños se quedan solo en sueños. Otras, con el esfuerzo de tantos, los sueños se convierten en realidad. El sueño de este nuevo país no se concretará de la noche a la mañana y, además, es una creación colectiva de muchos, de todos y cada uno, para lograr aterrizar esos sueños en la realidad.

Anexo

Por lo menos respeto y responsabilidad se le exige a la columnista de la extrema derecha española afincada en Colombia, que ataca con saña y en forma tendenciosa a la nueva ministra de Cultura, Patricia Ariza, artista y gestora cultural que ha dedicado toda su vida a la creación y a la búsqueda de la paz. Esa extrema derecha aún no se ha dado cuenta de que el país está cambiando, y que la oposición deben hacerla con altura y argumentos, no con mendaces señalamientos.

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