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NO ME LOS HAN PEDIDO, REPITO. PERO los doy porque la mayoría de los consejos que me han resultado de alguna utilidad en la vida me los dieron sin que yo los hubiera pedido. Y como nadie me ha aconsejado que no dé consejos en una columna, ahí van:
A Alfonso Cano: habida cuenta de que no aceptará el consejo de deponer las armas, firmar la paz y convertir a las Farc en pasado, le aconsejo que aproveche esta oportunidad para hacerse más rico de lo que es hoy. Cano no puede ser inferior al ejemplo de todos los que han tenido el poder en este país, con o sin camuflado, así que, adelante, siga amasando su fortuna amasándonos a nosotros. Estamos acostumbrados. Que Cano use el poder para hacer grandes cambios… en sus finanzas personales.
A Claudia López: que no ceda a la tentación de poner sus valiosas denuncias sobre la parapolítica al servicio de la riña de gallera con escenario parlamentario. No importa, Claudia, lo mucho que le molesten los impedimentos de los Lara, las ausencias de los Vargas o las artimañas de todos los demás. Usted, que ha sido una palabra confiable entre tanta palabra deleznable, debe abstenerse de —y ellos sabrán perdonarme— comportarse como un congresista. La Claudia López emberracada, salida de los chiros, manoteadora y cargada de tigre nos recuerda más a un candidato con aspiraciones políticas y Claudia no es para política; es para investigación y es para pensar.
A otro López, a Andrés: que se mantenga firme en la tarea de retratar los defectos, las pasiones, los vicios y las nostalgias de los colombianos en sus espectáculos de stand-up comedy. Y que, precisamente por eso, no los contamine con sus muy respetables creencias íntimas. El humor fino es, abusando del concepto, una ciencia, pero nunca una cienciología. Si Andrés decide aprovechar la tribuna que le abrimos todos a su gracia para hacer proselitismo religioso, atacar a los médicos y dictar charlas de superación personal, habrá pasado de ser la encarnación de ‘La pelota de letras’ a, simplemente, ‘La pelota’.
A los congresistas que quieren sacar a Panamá del escudo: que tengan en cuenta el detalle enorme de que al mantener el istmo respetan el mensaje de que somos un país con dos océanos. Si San Andrés entra al escudo, sale el Pacífico, y en este país necesitamos dos cosas: gente pacífica y congresistas que se ganen el sueldo trabajando y no discutiendo tonterías.
A Shakira: que no aproveche el cariño inmenso que le tenemos en Colombia para seguir protagonizando entrevistas-publirreportaje en las que sólo se habla de sus fundaciones y proyectos de beneficencia. Y a los medios, que midan muy bien el espacio que dan a Shakira cuando no tiene nada, pero nada interesante que decir.
* * *
Otra cosa: el sábado, cuando todo el país periodístico trataba de confirmar la muerte de Tirofijo, anunciada a María Isabel Rueda en Semana por Juan Manuel Santos, se registró un sismo de 5.5 grados en el Meta. Un minuto después, descubrí en el celular el siguiente mensaje de texto de uno de los editores de la revista: “Que conste que pusimos a temblar al país”.
