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De las profundidades de Bering

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Harry Sasson
06 de febrero de 2010 - 05:56 a. m.
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La carne del King Crab o centolla se hace valer por sí sola. Todo un manjar del océano.

Mi memoria está llena de recuerdos culinarios, así como lo está de goles la memoria del fanático al fútbol. Si ojeo mi pasaporte, al revisar los viajes que he tenido la oportunidad de tomar, sólo llegan a mi cabeza, más que playas o callejuelas, sabores: esas gambas en Barcelona, ese tiradito en Lima, esos inigualables perros calientes en Nueva York, por ejemplo.

Viajo para comer, como otros viajan para visitar museos, y de cuando en cuando, estas correrías me dejan profundas alegrías, como aquella noche en Santiago que hoy quiero recordar con ustedes.

Me invitaron a un bufé de mar en el restaurante del Coco Pacheco, una grandiosa marisquería que tristemente se incendió hasta las cenizas en 2008, pero que ahora se encuentra en proceso de reconstrucción. El caso es que aquí, esa noche, sentado en una mesa larga junto a un par de docenas de comensales convidados por Undurraga, tuve la inolvidable fortuna de que justo frente a mí ubicaron una gran fuente llena al tope de centolla o King Crab, el famoso y esquivo manjar del océano. ¡Un verdadero espectáculo! La centolla, con sus largas patas de hasta 50 centímetros de longitud, es esa presa por la que los marineros del mar de Bering arriesgan sus vidas en oleajes tormentosos y gélidos. ¿Los han visto en televisión? Yo, lo juro, haría lo mismo y quizá más por atrapar uno de estos bocados. Esa noche en Chile comí como un náufrago, a manos llenas, untando la riquísima carne de centolla en una mayonesa con limón y ají merquén, aunque hubiera preferido mojarlas en mantequilla fundida y nada más.

Lalita, mi gran amiga, me trajo de Chile recientemente la deliciosa carne de centolla que comparto con ustedes esta semana, como continuación de mi serie de recetas para picar a manera de tapeo. Y los invito a disfrutar esta receta como más me gusta, sin más que mantequilla y algo de limón.

Centolla con mantequilla fundida

Ingredientes

250 gramos de centolla congelada o en lata

4 cucharadas de mantequilla clarificada

Jugo de medio limón

2 cucharadas de brandy

Sal

Preparación

Saltear rápidamente la carne de centolla junto con los demás ingredientes, cuidando de no cometer el crimen de sobrecocinarla. Se debe servir inmediatamente.

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