Desde hace muchos años en los restaurantes chinos de la zona de Szechuan preparan langostinos, calamares y trozos de pescado rebozados y finalizados en el wok con algo de chile y otros ingredientes. Son la fritura por definición de la cocina china y resultan bocaditos deliciosos e ideales como entrada o pequeñas comidas.
A diferencia de los rebozados franceses, que parten de una pasta orly con harina y cerveza, los chinos hacen su rebozado al momento utilizando claras de huevo y maicena, para luego freír en aceite hondo y terminar con ajo, jengibre, cilantro y chile. La cocina de la zona de Szechuan es quizá la más interesante de toda la multiplicidad gastronómica china, pues resulta especiada, poderosa y casi siempre picosa. De hecho, de allí proviene la pimienta de Sichuan, uno de sus ingredientes característicos. Dentro del abanico de opciones de esta tradición culinaria está el pollo Kung Pao, el pato al té ahumado y el cerdo cocinado dos veces.
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