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El modelo Bukele

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Héctor Abad Faciolince
15 de febrero de 2026 - 05:07 a. m.
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Al candidato de la extrema derecha colombiana se le chorrea la baba cada vez que habla de los logros de Bukele, su modelo: mega-cárceles para pandillas, florecientes negocios particulares y milimétrico aliño de la barba. Nayib Bukele es el presidente de El Salvador, una típica república bananera al servicio de Trump cuya extensión es un tercio de la de Antioquia, y cuyo PIB (US$ 36 mil millones) es algo así como una cuarta parte del de Antioquia.

Fuera de Bukele, el otro modelo internacional del candidato de la extrema derecha (en el Cesar le dicen Papucho el arretilingado), es Netanyahu. Este Papucho convertido en Tigre planea recibir asesoría en seguridad del genocida de los palestinos. Como las matanzas y la corrupción del israelí son muy conocidas, me voy a concentrar en Bukele. Veamos cuáles son las bellezas salvadoreñas que el arretilingado (que viste estrecho) quiere imitar.

En 2023, en medio de maromas y leguleyadas para ser reelegido, Bukele resolvió suspender los derechos constitucionales de sus conciudadanos por 30 días. Estos 30 días de “estado de excepción” se prorrogaron una y otra vez hasta conseguir que lo excepcional se volviera indefinido. Gracias a esta suspensión de derechos se puede capturar a cualquier sospechoso, con plazos de encarcelamiento ilimitados y sin juicio alguno. Los así encarcelados no tienen derecho a defensa, a visitas o a comunicación con sus familiares. El Salvador tiene la tasa carcelaria más alta del mundo; uno de cada 57 habitantes está preso. En Colombia hay cien mil presos; con el Modelo Bukele habría 800 mil.

Para esta nación de reclusos, Bukele ha construido 22 cárceles o mega-cárceles, incluyendo una a entera disposición de Trump para sus deportados latinos cuya culpa más grave está en la piel: el color de la misma y sus tatuajes. Algunas de estas cárceles se conocen; otras son inaccesibles. Muchos salvadoreños ni siquiera saben dónde están presos sus familiares. De estas cárceles son muy pocas las personas que consiguen salir. Por falta de atención médica, por maltrato o por torturas, es más fácil salir muertos que vivos de allí. Algunos pocos inocentes, pero detenidos durante meses o años con falsos cargos, al salir han podido contar lo que allí ocurre. “Bienvenidos al infierno; el que entra aquí no sale, porque aquí mandamos nosotros” son las palabras dantescas con las que se acoge a pandilleros o a ciudadanos inocentes en las ergástulas de Bukele.

Gracias al trabajo de El Faro, un medio independiente que trabaja en el exilio y en la clandestinidad, se conocen algunas de las prácticas cotidianas en estas mazmorras: gente colgada durante horas, que grita de dolor; mutilados, fracturados. Aunque Bukele los llama “enemigos del pueblo”, lo que son muchos de ellos es solo víctimas de Bukele.

A dos meses de la posesión de Bukele ya había 35 mil nuevos presos sin fórmula de juicio. Un mes después, 40 mil. Como en los falsos positivos nuestros: cualquier persona capturada, con o sin pruebas de pertenecer a las bandas, se cuenta como un pandillero menos. Y ya en los calabozos unos y otros, culpables e inocentes, reciben palizas, se les echa la comida en el suelo, como a los cerdos, y muchas mujeres son sometidas a maltrato sexual. Hay periodistas encarcelados durante más de diez meses sin juicio alguno. Campesinos presos durante dos años, sin prueba de ningún delito, simplemente señalados como pandilleros, sin serlo. Mujeres embarazadas colgadas de los brazos día y noche hasta abortar. La famosa Fórmula de Blackstone, “es mejor que diez culpables escapen a que un inocente sea condenado” se invierte en El Salvador: “con tal de que un culpable no escape, está bien condenar a diez inocentes”.

Necesitaría otra columna para contar lo rico que se ha vuelto Bukele en estos años que lleva de presidente. Baste decir (y en esto es un émulo de Trump) que gracias a su sagaz mezcla de negocios y poder, el hombre duro de El Salvador se ha convertido en uno de los terratenientes y empresarios más prósperos de El Salvador. Gran modelo.

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