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15 May 2022 - 5:30 a. m.

Hipocresía y verdad

Una de las normas más hipócritas y tontas de la legislación colombiana es la que prohíbe a los políticos hacer política. O, lo que es lo mismo, la que impide a los funcionarios en ejercicio defender incluso los planteamientos y las preferencias electorales de su mismo partido. Desde niño me explicaron que uno en los juegos no puede poner reglas que no se pueden cumplir, que contradicen explícitamente lo que queremos y lo que pensamos, es decir, que se vuelven una imposibilidad en la conciencia y en la práctica.

Pongo un ejemplo. Un niño propone el siguiente juego: “Nadie puede pensar en un elefante, y el que piense en un elefante pierde”. Para saber si alguien está pensando o no en un elefante lo único que se puede hacer es preguntar: “¿Estás pensando en un elefante?”. La respuesta se deja a la buena fe de los jugadores. Acaban ganando siempre los mentirosos, los hipócritas, los que dicen que no están pensando en un elefante. Y la verdad, por supuesto, es que probablemente todos están pensando en elefantes.

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