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Hace pocos días se difundió masivamente un video en el que se ve cómo una mujer agrede física y verbalmente a un repartidor de pizza. El trabajador es Julián Jiménez, estudiante de la Universidad Pedagógica Nacional de décimo semestre de la Licenciatura en Diseño Tecnológico. Julián ha tenido que trabajar a lo largo de su carrera para costear el transporte, la comida, las copias y demás gastos que le han permitido continuar con sus estudios.
Al igual que Julián, en la UPN miles de estudiantes tienen que trabajar mientras sacan adelante sus estudios. Al mismo tiempo, muchos y muchas estudiantes se han visto obligadas a desistir de sus carreras por el esfuerzo físico y mental que implica estudiar una carrera profesional y trabajar de manera formal o informal. A esto se suma que algunas de estas personas son padres o madres, o deben asumir la responsabilidad de velar por las integrantes de su familia.
Frente a este tipo de situaciones, en la UPN hemos impulsado la estrategia “Permanece y Trasciende” para reducir la tasa de deserción y lograr que las y los estudiantes culminen con éxito sus estudios. A través de esta estrategia, se brinda acompañamiento psicosocial, económico y académico al estudiantado. Junto con ello, hemos fortalecido beneficios como el restaurante que ofrece almuerzos por menos de 3.000 pesos. Además, las personas que tienen hijos o hijas pueden acceder a la oferta institucional de la Escuela Maternal y el Instituto Pedagógico Nacional - IPN.
Sin embargo, sabemos que el despliegue de estas estrategias nos demanda aún más esfuerzos y compromisos. Frente a los retos que emanan del propósito de la permanencia estudiantil, articulamos esfuerzos con el Gobierno Distrital y Nacional para contar con más recursos y poner a disposición de nuestros estudiantes servicios que les permitan estudiar en condiciones dignas con recursos tecnológicos e instalaciones que garanticen su bienestar.
En consonancia con nuestra consigna, “Una Universidad que cuida su Por-Venir”, pusimos al cuidado en el centro del debate y de la gestión de la Universidad. Con la realización de conversatorios, espacios de encuentro, charlas, picnics, conciertos y otras actividades, hemos coincidido en acuerdos y en la definición de estrategias como comunidad educativa para garantizar unos mínimos de cuidado en torno a nuestros cuerpos, la salud mental individual y colectiva, el medio ambiente, y la universidad pública. Como gobierno universitario estamos profundamente comprometidos con este enfoque.
Por eso nos enorgullece constatar que Julián, nuestro estudiante, respondió con respeto a la provocación. Nos alegra saber que con esas actitudes dignifica su trabajo, dándole una lección de decencia a su agresora y al país entero.
Pero ahí no terminó la lección de Julián. Unos días después, habló frente a su cámara para cuestionarse: ¿por qué me volví viral? Allí plantea que el video es viral “porque a muchos de nosotros nos pasa lo mismo, porque en mi país hay mucha gente que se levanta todos los días a trabajar honradamente, y aun así hay mucha gente que los mira por encima del hombro”, a lo que agrega: “este no es un video de pelea, es un video de dignidad”.
La experiencia de Julián Jiménez no solo resalta la persistencia de las desigualdades estructurales que se reflejan en el sobreesfuerzo de los y las estudiantes universitarios de los sectores populares para culminar sus estudios, ni se limita a confirmar las expresiones cotidianas de clasismo que persisten en nuestra sociedad. También da cuenta de la relevancia de pensar la permanencia estudiantil más allá de una lógica asistencialista. “Permanece y Trasciende” no es una política focalizada, sino una apuesta pedagógica y ética por formar maestras y maestros críticos, sensibles y comprometidos con la dignidad humana.
El acompañamiento económico, psicosocial y académico no busca suplir necesidades de manera aislada, sino crear las condiciones para que los y las estudiantes puedan formarse integralmente como sujetos capaces de leer su realidad, cuestionarla y transformarla. La respuesta reflexiva, empática y digna de Julián frente a la violencia y el clasismo es, en sí misma, una lección pedagógica: que una universidad que cuida también educa, y que formar docentes implica enseñar a enfrentar la exclusión, a nombrar las injusticias y a construir un país más justo desde el aula y desde la vida cotidiana.
*Rector Universidad Pedagógica Nacional.
