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La construcción del IV Plan Nacional Decenal de Educación (PNDE) 2026–2035 constituye uno de los ejercicios democráticos más importantes que ha vivido recientemente el sistema educativo de nuestro país. Haber participado, en calidad de rector de la Universidad Pedagógica Nacional, asesora en la construcción del Plan y miembro de la Comisión Mixta encargada de su formulación, representa no solo un honor institucional, sino también una enorme responsabilidad frente al futuro de la educación pública del país.
Los planes decenales tienen una virtud, trascienden los periodos de gobierno. Esa decisión expresa una convicción fundamental: la educación no puede depender de las coyunturas políticas ni de los ritmos electorales, porque sus transformaciones requieren continuidad, acuerdos y visión compartida de largo plazo. Pensar la educación a diez años es, en esencia, pensar el proyecto de nación que queremos construir.
En Colombia aún persiste la tentación de reducir la educación a indicadores de cobertura, resultados estandarizados o exigencias del mercado laboral. Sin desconocer la importancia de estos aspectos, el IV Plan recuerda una verdad más profunda: educar es un acto cultural, ético y político. Es el proceso mediante el cual una sociedad transmite, cuestiona y recrea su patrimonio cultural; forma ciudadanos y ciudadanas capaces de convivir en la diferencia; fortalece la democracia y amplía las posibilidades de justicia social.
Por ello, la educación no puede entenderse como un asunto privado ni exclusivamente técnico. Es, por definición, un bien público. Su construcción exige deliberación, diálogo y participación permanente. Los fines de la educación, los currículos, las formas de enseñar y aprender, la evaluación, la formación docente y las condiciones para garantizar el derecho a aprender son decisiones que comprometen a toda la sociedad.
Precisamente esa convicción orientó el proceso de construcción del IV Plan Nacional Decenal de Educación. Durante su formulación confluyeron voces contextualizadas provenientes de los territorios, las comunidades educativas, las organizaciones sociales, la comunidad académica, docentes, estudiantes, autoridades locales y nacionales, así como de escenarios de participación de instituciones y redes como el Sistema Universitario Estatal (SUE), la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) y maestras y maestros de todo el país. Más que un documento, el resultado es una hoja de ruta construida colectivamente que reconoce la diversidad de Colombia y la riqueza de sus contextos territoriales, al tiempo que propone orientaciones para enfrentar los desafíos estructurales del sistema educativo y avanzar hacia la garantía efectiva del derecho a la educación.
Para la Universidad Pedagógica Nacional, institución educadora de educadores y educadoras de Colombia, asesorar la construcción del PNDE representó una oportunidad invaluable para fortalecer el diálogo entre la investigación educativa, las políticas públicas y las realidades que viven diariamente quienes enseñan y aprenden en las distintas regiones del país. Nuestra participación como asesora técnica y pedagógica reafirma el compromiso histórico de la Universidad con la construcción de conocimiento al servicio de la educación pública y con la formulación de políticas fundamentadas en la evidencia, la experiencia y el reconocimiento de los saberes de quienes habitan los territorios.
El lanzamiento del PNDE marca el inicio de un camino, pues persisten desafíos que demandan múltiples discusiones y decisión política: consolidar una política integral de formación docente, garantizar una financiación sólida y sostenible, fortalecer la democracia escolar y universitaria, avanzar en las transformaciones curriculares y asegurar que los propósitos del Plan se articulen con las políticas públicas que desarrollen los gobiernos.
Ningún plan transforma la realidad por sí mismo. Lo hacen las instituciones, las comunidades educativas y las decisiones colectivas que logran convertir sus principios en acciones concretas. Por ello, el IV PNDE deberá ser objeto de seguimiento y evaluación. Solo así podrá responder a las dinámicas cambiantes del país sin perder el horizonte estratégico que hoy lo inspira.
En este propósito, la Comisión Mixta no debería concluir su labor con la entrega del documento final. Su conocimiento acumulado puede contribuir al seguimiento técnico y académico del Plan, con el liderazgo de la Universidad Pedagógica Nacional como parte de la secretaría técnica de este proceso.
Hoy podemos afirmar que Colombia cuenta con una visión compartida para orientar el futuro de su educación. Ese es, quizás, el mayor logro de este ejercicio: demostrar que el país sí es capaz de construir consensos cuando se trata de aquello que resulta esencial para su desarrollo.
La educación tiene quien la piense, quien la investigue, quien la defienda y quien la construya todos los días desde las aulas y los territorios. Desde la Universidad Pedagógica Nacional renovamos nuestro compromiso de seguir aportando a ese propósito colectivo, convencidos de que una educación pública fortalecida es condición indispensable para construir una Colombia con mayor justicia social, más democrática y en paz.
*Rector Universidad Pedagógica Nacional.
