5 Feb 2021 - 3:00 a. m.

El grado de inversión

Como es sabido, entre el año 2000 y el 2020 se aprobaron 12 mediocres reformas tributarias. Las calificadoras de riesgo, Moody´s, S&P y Fitch, le exigen hoy a Colombia realizar su reforma tributaria número 13 con el fin de adicionarles a nuestros recaudos tributarios un 2% del PIB, unos $20 billones. Calificaciones del riesgo que, con justificaciones o sin ellas, nos colocan en los más bajos escalones de la confianza para atraer inversionistas a Colombia.

Estos grados de inversión nos afectan a todos, porque determinan las tasas de interés con las cuales se financiarán tanto el Gobierno como el mercado doméstico. Afirma Fedesarrollo que esta pérdida nos podría elevar las tasas de interés no menos de un 4% o 5%. El expresidente Uribe sostiene que si Colombia pierde su calificación de riesgo, le representará dicha pérdida al Gobierno un gasto adicional de $13 billones/año.

Recordemos que, sin la amenaza del sobrecosto de las calificadoras, ya soportamos un caótico endeudamiento de los sectores público y privado, cuyo servicio -pago de capital más intereses- nos costará en 2021 cerca de $65 billones.

Si se suman todos los impuestos nacionales y regionales, renta, patrimonio, IVA, prediales, industria y comercio… recauda hoy Colombia cerca del 33% de su PIB por año. Lo más grave de esto, tan solo contribuyen en los impuestos de renta y patrimonio el 15% de las personas naturales, en tanto que las personas jurídicas se avecinan a aportar el 85% restante. En el resto del mundo tributan, al contrario nuestro, las personas naturales participan con mayores porcentajes y las empresas con menores porcentajes, lo ideal.

En un artículo publicado por la prestigiosa revista Forbes Colombia en julio de 2020, todavía figuraba Colombia como el sexto país con las tasas más elevadas en sus estatutos tributarios sobre las utilidades de sus empresas: India 48%. República del Congo 35%. Malta 35%. Francia 34%. Brasil 34%. Colombia 33%. Estados Unidos, 26%. Pero es bien sabido entre los colombianos, la tasa promedia efectivamente pagada por nuestras empresas, las grandes generadoras de empleo digno, es mucho mayor que la citada por Forbes.

De acuerdo con la revista Semana en un artículo titulado: “Una cita inaplazable, si bien nombró el gobierno una comisión de expertos tributarios que emitirá sus recomendaciones en los primeros meses del 2021, el objetivo de la próxima reforma será el desmonte de un gran número de exenciones tributarias que suman $92 billones”. Y continúa Semana: “Sin duda, el IVA será uno de los ejes de esta discusión, pues sus exenciones suman $74,9 billones”. Sospecho que ambos estimativos de las exenciones de Semana son demasiado exagerados.

Coincido con Semana al afirmar que la reforma debería llegar acompañada de una simplificación del régimen tributario y de una lucha frontal contra la elusión y la evasión. Así como tampoco deben dejarse de lado las polémicas ventas de algunos activos del Estado. El presidente Iván Duque anunció que la próxima reforma no será tributaria sino fiscal. Si mal no entiendo, será una reforma apoyada en una importante reducción del gasto público. ¡Ojalá fuera posible!

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