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Numerosos analistas y economistas basan sus apreciaciones sobre el estado de la economía de un país en la estadística del producto interno bruto (PIB), suma total del valor de los bienes y servicios finales producidos en el país durante un año. El Von Mises Institute acaba de publicar un artículo sobre este tema firmado por Frank Sostak, titulado: ¿Qué nos dice realmente el PIB? Artículo del cual resumo algunos de sus brillantes argumentos.
“Esta estadística se construye de acuerdo con la opinión de que a las economías no las estimula la producción de riqueza, sino el consumo. Lo que importa es la demanda de bienes y servicios finales. Dado que los desembolsos de los consumidores constituyen la mayor parte de la demanda global, se cree por lo general, que dicha demanda es el motor clave del crecimiento económico”.
“Lo único que importa desde este punto de vista es la demanda de bienes, la cual da lugar casi inmediatamente a la oferta de nuevos de ellos... Olvidan quienes así piensan que no basta en el mundo real con tener demandas, debe uno contar, además, con los medios para satisfacerlas”.
“La clave para los estímulos aludidos son los ahorros reales de los individuos. Por ejemplo, Juan el panadero produce diez panes y consume dos. Los ocho panes no consumidos por él constituyen ahorros reales. Juan el panadero podría cambiar los ocho panes salvados por los servicios de un técnico con el fin de mejorar su horno, es decir, para mejorar su infraestructura. Con la ayuda de una infraestructura perfeccionada, podría Juan elevar su producción de pan para crecer, para ganar más. Tenga en cuenta que los ocho panes salvados también contribuyen al sustento y al bienestar del técnico mientras trabaja para optimizar el horno”.
“Observe que el ahorro de panes es el factor determinante para garantizar el crecimiento económico futuro…El PIB no puede decirnos si los bienes y servicios finales que se produjeron durante un año determinado son un reflejo de la expansión real de la riqueza o un reflejo de la dilapidación de capital”.
“Más claro, si un gobierno se embarca, por ejemplo, en la construcción de una pirámide, que nada añade al bienestar de sus ciudadanos, tal dilapidación la considerará el PIB como un factor que sí contribuye al crecimiento económico. Pero la realidad sin lugar a discusiones, radica en que la construcción de la pirámide desviará los ahorros reales de las actividades generadoras de riqueza y asfixiará, de paso, la producción real”.
“Dado que el PIB se expresa en dólares, resulta obvio que sus fluctuaciones puedan ser impulsadas por los cambios en la cantidad de dólares bombeados a la economía. Por lo cual podemos inferir que la emisión y venta de papeles de deuda por los bancos centrales sí puede generar una elevada tasa de crecimiento del PIB y venir acompañadas de un probable debilitamiento en el proceso de formación real de la riqueza”.
“Los políticos, los funcionarios del gobierno y de la FED (BanRepública de Colombia) pueden crear la ilusión de que nos hacen ellos crecer la economía, cuando en realidad profundizan el empobrecimiento económico y debilitan a los generadores de riqueza”.
