La revista Semana, Usaid Colombia, Acdi-Voca, el Banco de Desarrollo de América Latina y la Embajada de la Unión Europea llevaron a cabo del 10 al 13 de noviembre la segunda edición de la Gran Cumbre Colombia Rural, con el fin de debatir cómo aprovechar la reactivación económica de la pospandemia para revivir nuestro maltratado sector agropecuario.
Durante el encuentro, el viceministro de Desarrollo Rural, Juan Camilo Restrepo, presentó el programa del Gobierno Juntos por el Campo, por medio del cual se ocupará el Estado de mejorar unos 25.000 kilómetros de vías terciarias, destinar $32.000 millones en créditos para la compra de maquinaria, así como de programas de educación, conectividad y asociatividad para elevar los volúmenes de producción.
El consejero del Gobierno para la Estabilización, Emilio Archila, también anunció que el Congreso aprobó un adelanto de $4,5 billones de las regalías de los próximos años para ser invertidos por los municipios en 2021 y 2022.
Como es sabido, antes de la pandemia el 47,5% de nuestra población rural vivía en la pobreza monetaria, esto es, con ingresos mensuales bajo los $328.000/mes. El 65% de esta población no devengaba, ni devenga salarios integrales. De los 39 millones de toneladas de alimentos que consumimos los colombianos por año, unos 14 millones se importan. Estamos importando: maíz amarillo y blanco, leche en polvo, papas, café, naranjas… productos que se deben producir totalmente en Colombia.
Destaco, entre las propuestas presentadas en el foro y mencionadas por la revista Semana, la del señor Luis Alejandro Jiménez, presidente de la Asociación de Usuarios Campesinos (Anuc), por medio de la cual solicitó revisar los tratados de libre comercio (TLC).
Encabeza Donald Trump el grupo de las personas que coincidimos en la necesidad de revisar los TLC. En días pasado exclamó Trump: “Nunca más. Las naciones más ricas del mundo, como China, México, Corea del Sur y Turquía, afirman ser países en desarrollo para evitar que les apliquen algunas normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y obtener un trato especial que les permite aplazar algunas de tales normas con el fin de proteger parcialmente algunos de sus productos”.
Colombia con un ingreso per capita en 2019 de tan solo US$6.432 por año, muy por debajo del promedio mundial de US$11.426 per capita, me permite sospechar que nos superan en este índice no menos de 100 países del mundo. Y me pregunto: ¿por cuáles razones no figuramos los colombianos como un país subdesarrollado en la OMC?
El destacado columnista de Portafolio Andrés Espinosa Fenwarth recomendó imponerles acuerdos compensatorios a países como Bélgica, el exportador de las innecesarias papas, cuyo intercambio poco nos beneficia y mucho nos perjudica.
El derecho compensatorio es un mecanismo en forma de arancel adicional sobre las importaciones con el fin de restablecer las condiciones distorsionadas por los subsidios. Basta con que Minagricultura descubra y compruebe un subsidio, del 10% por ejemplo, para sumar este 10% a su arancel normal, del 9% supongamos, para aplicarle un derecho compensatorio del 19%.