Como cualquier camión o tractomula que en carretera destapada y en invierno quedan atascados, así está la selección y se hace necesario recurrir a cadenas y grúas. No hay explicación alguna del porqué los goleadores, destacados en sus equipos, resultan incapaces de anotar para la selección. Lo más fácil sería advertir que nadie se acuerda de ellos para elaborar una jugada asociada y menos disponer de un pasador de balón al espacio.
En la derrota ante Brasil, es cierto que el trabajo del primer tiempo fue eficaz en el control del juego e incluso con una acción digna de gol, realizada por Luis Díaz, quien a propósito debe estar con la misma inquietud de todos: ¿por qué salió si era el más atrevido para encarar, llevar y traer a Danilo? La respuesta queda a cargo del técnico, aunque la califico como gran equivocación.
Yairo Moreno, Barrios y el mismo Lerma complicaron a los locales en los 45 iniciales en la zona de creación. Y se pudo plantar casi un mano a mano con el líder. El problema, y eso se sabía, era recibir un gol, como pasó en la jugada colectiva de Marquinhos, Neymar y Paquetá. Y palpar la incapacidad de equiparar el partido, con el agravante de la, casi por costumbre, cambiadera de jugadores. El ingreso de Muriel y James, tardío quizá, no aportó nada a la fisonomía del grupo.
Tanto Duván como Borja cumplieron otro mandato, bien diferente al que saben cumplir en sus equipos. No sé si será la única selección suramericana que cuenta con más de cuatro goleadores y todos ellos van minando la paciencia de todos, al ver pasar los juegos y ninguna celebración logran ofrecer.
Ante el grupo acosador de selecciones en la tabla, donde quedamos con Chile, Uruguay y tal vez Perú, el destino de ir al repechaje se enreda, admitiendo que los ecuatorianos quedaron bien calificados en el tercer puesto y es lógico anunciar a Brasil y Argentina, los primeros en ganar cupos para el mundial.
El juego de cierre este año es ante Paraguay en Barranquilla y de imperiosa necesidad ganar para quedar con 19 puntos y con calculadora en mano esperar el tramo final. Más que eso, Reinaldo Rueda debe reorganizar la defensa, pues no estarán Mojica ni Barrios, por acumulación de tarjetas. Y hablando de estas, es evidente, sin que parezca lloriqueo, que el juez chileno Tobar nos midió con vara diferente en el aspecto disciplinario. Le dio miedo expulsar a Neymar, fastidioso, peleonero, simulador, aunque su talento y calidad resulten innegables. Gracias a su pase de primera y magistral a Paquetá, nos anotaron. Ciertamente él no es culpable de la desorientación de los nuestros para preparar y conseguir goles. Como reza el cuento, el camino es culebrero para arribar a Catar y es urgente conseguir una grúa para salir de esa zona en la que estamos atascados.