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Hernán Peláez Restrepo

10 de julio de 2021 - 09:00 p. m.

El juego por el tercer puesto en la Copa América es un contentillo o consolación que llaman, pero antes, en los juegos de calificación, Colombia solo ganó un partido, empató tres y perdió dos. Desde el punto penal le ganamos a Uruguay y perdimos con Argentina.

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La pobreza ofensiva se evidenció en el hecho de haber anotado apenas cuatro goles en seis partidos, antes del choque con Perú, ya poco relevante.

La gran preocupación que nos asalta es no disponer de un equipo como tal. Sé que esta Copa debía tomarse como un banco de prueba, experimental si se quiere, pensando en las dos fechas eliminatorias en el cierre del año. España, guardando las proporciones, llegó al mismo sitio nuestro y sufrió idéntico desenlace. La gran diferencia es que los españoles se fueron amargados, como nosotros, pero convencidos de haber descubierto un equipo para el futuro inmediato; nosotros no. Porque cuando más se confiaba en la línea defensiva, esta falló, se enredó, ofreció ventajas y generó dudas.

Creo que Reinaldo Rueda y Bernardo Redín deben tener más claridad sobre cómo jugar y aprovechar a los goleadores, cosa que no ocurrió en la Copa. Nadie duda de David Ospina, salvador en varios ocasiones; ni en el despliegue de Wilmar Barrios, Gustavo Cuéllar y Mateus Uribe.

Sin embargo, con excepción de Luis Díaz, la gran figura individual, y un poco Miguel Borja cuando actuó, los demás están muy alejados de su desempeño habitual, o porque jugaron en puestos desconocidos, como pasó con Santos Borré. Muriel, escaso aporte y Duván luchando y chocando, pero divorciado de su papel de goleador.

Juan Guillermo Cuadrado era el depositario de toda la confianza para sacar el equipo hacia adelante y Edwin Cardona, supuestamente creador de pases al vacío, lo hizo bien en el pasegol a Díaz ante Argentina, pero no tuvo continuidad.

Por todo esto anoto que aún no se ve estilo de juego ni contundencia ofensiva. Reconocemos que se corrió, que hubo gestos solidarios entre jugadores, espíritu combativo y muchos atributos para aplaudir, si se quiere, sin ignorar que jugar es lo primero y de eso se vio poco. Quizá contra Uruguay se apreciaron momentos de juego colectivo. Si no se pueden hacer goles, al menos no recibirlos. Claro que con ello no se consiguen triunfos.

Nos cogió la noche y muchos ensayos no se vislumbran. Pero Cuesta, Murillo, Lucumí y Perlaza, entre otros, al menos debieran contar con una oportunidad para descubrir luces en esta selección, que como tal aún no se ve. Reinaldo Rueda tiene crédito y no sé si con el tiempo requerido para armar un equipo. Se ven muchas piezas sueltas.

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